La deuda de Félix González que llevó al poder a Beto Borge

Columna: “Dos con Botana”

Nombrar a Roberto Borge Angulo como su sucesor, fue el peor error que pudo haber cometido el exgobernador  Félix González Canto, quien aparentemente cavó su propia tumba política al tener que saldar una vieja deuda provocada por un error de juventud , con el que le legó la peor herencia a Quintana Roo

Imagen: Insight México

Para muchos parece inexplicable que en su momento Félix González haya elegido la peor de las opciones, cuando contra viento y marea impuso a Roberto Borge como candidato del PRI para la sucesión, a pesar de tener un abanico de opciones tan amplio. Los argumentos eran muy pobres, acaso nulos, pues de hecho, para que Borge Angulo fuera elegible, había sido necesario construirle también “fast track” un cargo de elección popular, en ese caso una Diputación Federal, en la que duró apenas unos cuantos meses, para después dar el gran salto a la gubernatura.

Más aún, la personalidad del “delfín” contrastaba totalmente con la de González Canto, cuyo carisma y sencillez fueron  factores indiscutibles que lo encumbraron políticamente, lo que hacía aún más incomprensible porque “Betito” Borge fuera el “ungido”.

De manera que, ya a “toro pasado”, con el consabido desastre que dejó a su paso Borge Angulo, quien con su voracidad perpetró el peor atentado contra el patrimonio de Quintana Roo en su corta historia como Estado Libre y Soberano, cobra fuerza la versión sobre la inverosímil manera en la que se gestó su candidatura.

Cuenta la leyenda que mientras radicaba en Monterrey, Nuevo León, donde cursaba sus estudios universitarios, Félix González se vio involucrado en un hecho de tránsito en el que al conducir bajo los efectos del alcohol, provocó la muerte de una persona, con lo que parecía inminente que pasara una temporada en la cárcel.

Ante lo cual, se dice que su padre, don Lenín González Padrón, le imploró al entonces Gobernador de Quintana Roo, Miguel Borge Martín, que intercediera ente su homólogo neolonés para que su “cachorro” no fuera a prisión, a lo que el Mandatario accedió.

Aunque, se asegura que emulando a Vito Corleone en la célebre escena con la que inicia la trilogía de El Padrino en la que dialoga con Bonassera,  Borge Martín le dejó en claro a don Lenín González  que algún día le cobraría el favor.

De modo que, se afirma que a los pocos días de que Félix González rindió protesta como Gobernador, recibió la visita del ex Mandatario, quien le recordó el pacto que había establecido con su padre a cambio de que no pisara la cárcel. “La manera en que me pagarás el favor que me debes, es nombrando como tu sucesor a Betito”, se especula que le habría exigido Borge Martín a González Canto, quien no habría tenido más remedio que acceder, para evitar también que se conociera ese pasaje de su juventud, que se había logrado mantener casi en secreto.

Que por inverosímil que parezca, habría sido la manera en la que quedó sellada la suerte de Quintana Roo, que vivió la etapa más negra de su breve historia como entidad federativa. Pero al mismo tiempo, según se comenta con insistencia a la hora de tomar “dos con botana”, marcó el inicio del fin de una carrera política que pintaba para mucho más para Félix González, quien  después de haber llegado a ser considerado como “presidenciable”, cada vez está más latente la posibilidad de que termine corriendo la misma suerte de su sucesor en algún reclusorio.