Roberto Borge, el show electoral debe continuar… (¿Y los miles de millones de pesos desviados y la continuidad en la privatización del agua en Quintana Roo qué?)

Imagen: Roberto Borge extraditado

Columna: La Bola de Cristal

El regreso de Roberto Borge a México, extraditado desde Panamá obedece una agenda mediática para intentar mejorar la percepción de la opinión pública sobre el régimen político y en especial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), mismo que ha sido golpeado por diversos escándalos donde destaca la reciente investigación de la Fiscalía de Chihuahua sobre el ex-tesorero del PRI durante el paso de Manlio Fabio Beltrones en la dirección del partido en 2016 y la investigación internacional en relación al caso de Odebrecht. Ambas investigaciones sustentan lo que todos en México sabemos, que las elecciones se ganan a billetazos y el dinero proviene desde el espectro privado (ilegal) y público, con el desvío de recursos del Estado para coaccionar el voto.

Sin embargo, el beneplácito que causa ver esposado a Roberto Borge contrasta con una verdadera ejecución de la justicia. Una verdadera ejecución del sistema judicial debería de rastrear el dinero desviado desde el patrimonio del Estado hacia cuentas bancarias que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tiene completamente monitoreadas a través  de los registros del sistema financiero.

Todo es una simulación. El Gobierno del cambio encabezado por Carlos Joaquín González (PAN-PRD) aceptó la multimullinoria deuda pública adquirida por Roberto Borge a costillas del estado de Quintana Roo e inclusive re-negoció para pagar más intereses a las corporaciones bancarias que entregaron miles de millones de pesos sin empacho alguno para que fuesen desviados. Un verdadero gobierno del cambio debe investigar el destino de los recursos otorgados por las entidades bancarias y para ello debió haber declarado el impago de los intereses hasta que se transparentase el destino de los recursos para devolverlo al erario estatal o pagar la ilegítima deuda pública. 

En ese sentido se manifiesta la abierta simulación en la detención de un de los ex-gobernadores Javier Duarte y Roberto Borge, mismos que ayudaron a Peña Nieto a comprar a la presidencia y que su verdadero castigo implicaría que todo el sistema político coludido cayera por ser parte de una corrupción sistemática que abarca a todos los niveles de gobierno que están supeditados a la simulación electoral y a los designios del sistema presidencialista.

De igual forma, el gobierno de Peña Nieto y de Luis Videgaray llevaron el endeudamiento de la Federación a su nivel más alto histórico por encima del 50% del Producto Interno Bruto (PIB).
¿Quién reclama el ejercicio transparente de esos miles de millones de dólares ejercidos durante el fracasado sexenio en curso?

Esa es la máxima evidencia de la simulación electoral que representa la extradición de Roberto Borge, misma que representa a todo el régimen político corrupto fingiendo que existe justicia.

Otro ejemplo a nivel local fue la privatización del agua en el estado de Quintana Roo a través de la concesión de la infraestructura hidráulica para-estatal de los tres municipios más importantes de la entidad (Benito Juárez (Cancún), Isla Mujeres y Solidaridad (Playa de Carmen)) en beneficio de una empresa privada, bajo el nombre comercial de Aguakan, misma que lucra con altas tarifas en el cobro del suministro del agua potable y cobra impuestos en el servicio. 

En México vivimos en un sistema de manipulación de las masas y el show en medio de la extradición de Roberto Borge obedece una agenda para simular el ejercicio de la justicia en México. Borge aparace con una camisa de diseñador, debidamente peinado y hasta con bisutería católica como muestra de excelente estilo de vida. Borge no está detenido, el quintanarroense es parte de la manipulación mediática entre las masas, mismas que se movilizan el día de la elección para coaccionar su voto por miserables mil pesos y una despensa.

Esta historia continuará…