La teoría del pánico social y los $197 pesos de Anaya “El canalla” para cambiar a México

Columna: La línea del Frente

Reconocer en el miedo una de las sensaciones más incómodas que todos hemos sentido y que compartimos con la mayoría del mundo animal.

El temor y el miedo, con sus aditamentos como la angustia, las fobias y demás dispersiones psíquicas, están siempre presentes en nuestra existencia de manera generacional y, de manera directa o indirecta, todos padecemos o hemos padecido sus consecuencias en la vida diaria.

Como especie; el inculcarnos miedo a nivel básico, puede ser de provecho y tanto antropólogos como psicólogos piensan que es un mecanismo natural evolutivo. Asegurando que la tensión de alerta causada por el miedo es necesaria para vivir, superar los peligros reales ayudándonos a defendernos de nuestra irreal angustia. Es decir; según los académicos que has escrito sobre el tema. El miedo que invade, y que impide a actuar y buscar respuestas racionales, sirve para dominar esas situaciones que nos causan temor y aprehenderlas.

Existe otro tipo de miedo. El que paraliza, el que nos hace retraernos y nos impide reaccionar para superar sus causas. Este otro remarcable miedo es el que puede ser manipulado para dominar a otros.

A nivel colectivo, las dictaduras políticas que gobiernan nuestra sociedad utilizan el recurso del pánico social para ocasionar el miedo con la intención de someter a los individuos y mantenerlos en un estado de bloqueo que limite su acción y sus criterios. En la historia de la humanidad, la utilización política y religiosa del miedo está bien documentada.

Ese miedo en colectivo nos mueve a actuar de manera altamente condicionada o a aceptar situaciones impuestas por temor a rechazarlas…. ¿Quién nos inculcó el “ni modo”?

Quien lo haya hecho consiguió la perpetuación de la desigualdad, la injusticia y la falta de solidaridad ante el temor mezquino de que si actuamos las cosas podrían empeorar para nosotros.

.-Miedo, temor, angustia, neurosis y otros sustos-.

“El miedo es la emoción más primitiva y más fuerte del género humano” H. P. Lovecraft

María Moliner define el temor en su diccionario como un “miedo moderado” y su explicación coincide con la definición de “miedo” que nos propone el diccionario de la academia de la lengua (DRAE): “Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.” Este mismo diccionario define el temor como “pasión del ánimo que hace huir o rehusar las cosas que se consideran dañosas, arriesgadas o peligrosas”.

En este texto, propongo unificarlos y entenderlos como un solo concepto que implica la perturbación y la reacción.

La palabra miedo procede del latín “metus”, sus antecedentes griegos son “fobos” y “deos”. El primero fue utilizado hasta la época de Homero para describir textualmente la huida en batalla. Su símbolo estaba presente en los escudos de la diosa Atenea y del rey Agamenón en la Ilíada.

Según la mitología, Fobo es hijo de Ares, el guerrero supremo, y lo acompaña en la batalla para hacer huir a sus enemigos. Posteriormente, Aristóteles ya utiliza el término fobos para referirse al miedo, que en sus obras define como un pathos (emoción) de la psique (alma). Platón es quien utiliza “deos” (temor) como término contrario a la valentía en uno de sus diálogos (Laques).

Para los psicólogos, el miedo es, solo un mecanismo de defensa natural ante estímulos que pueden ser “intensos, novedosos, característicos de peligros especiales de significado evolutivo y estímulos procedentes de interacciones sociales entre congéneres”. (Gray, Jeffrey a, La psicología del miedo.) Nos dice que el miedo es básico o racional cuando la amenaza de peligro es real, pero también sentimos miedos irracionales provocados por la angustia y la imaginación. Este ultimo miedo se manifiesta a través de reacciones fisiológicas relacionadas con los sistemas nervioso y endócrino (sudoración, palidez, aceleración del pulso, etcétera). Estos cambios movilizan una serie de recursos, como la segregación de hormonas (adrenalina y noradrenalina) y la activación muscular preparándonos para el ataque o la huida. También puede provocarnos paralización, bloqueo físico y mental, que se traduce en conductas de indolencia o de sumisión frente al peligro o el dominio.

Podemos decir que los humanos sentimos miedo cada vez que enfrentamos una situación nueva, algo frecuente a lo largo de la vida, sobre todo en la niñez, y de nuestra reacción depende el aprender a manejarla para poder superarnos. Pero esto no ocurre siempre así; esos miedos racionales se pueden transformar en miedos neuróticos que son más complejos y a veces no están ligados a un origen real. Los miedos irracionales generan depresión, ansiedad, fobias, manías y en casos extremos paranoia. Habitualmente tienen su causa en las interrelaciones sociales y a veces se vuelven permanentes en nuestra vida (miedos crónicos) con pocas posibilidades de superación.

Todas estas variantes se diferencian del miedo básico en que éste se refiere a sentimientos de temor ante peligros evidentes que provocan una reacción de protección. En cambio, los derivados neuróticos del miedo se relacionan con sentimientos de temor de origen incierto que producen aislamiento.

La angustia –término utilizado en el psicoanálisis– es un temor opresivo, sin causa precisa alguna, originando aflicción, acongojamiento o ansiedad y hasta sufrimiento o dolor. En el sentido y uso común del hablante, la angustia se hace equivalente a la ansiedad extrema y al miedo. Otros conceptos relacionados son: el terror, un miedo extremo ante alguna fatalidad o evento catastrófico; el susto y el sobresalto, que se producen por un acontecimiento imprevisto y generan un temor repentino; y el pánico, que es la respuesta a un miedo intenso.

El miedo, además de poder ser real o imaginario, se sufre de manera individual o colectiva. Las reacciones descritas cuando son experimentadas en grupo se potencian.

En consecuencia, si la respuesta es de superación o defensa, pueden generar movimientos revolucionarios o de resistencia social; pero si la reacción es de bloqueo, puede dar lugar a una sociedad de individuos sometidos y atemorizados. Un tema relevante de nuestro tiempo es la inducción al temor como estrategia de modelo social que disgrega, paraliza y somete.

.-El sometimiento por el miedo y la cultura del terror-.

“Educar por métodos basados en el temor, la fuerza y la autoridad destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión” Albert Einstein

Thomas Hobbes (Leviatán, 1651) fue uno de los primeros y más grandes pensadores de nuestra historia reciente en relacionar el temor con la organización política y la construcción del Estado.

En nuestro país hoy en día, la utilización del miedo como instrumento de sumisión desarrolla una metodología sofisticada con el objetivo de intimidar a los pueblos y manejar sus reacciones ante estímulos de temor inducido. La aplicación social de esta teoría recomienda la provocación de situaciones traumáticas violentas (asesinatos, desapariciones, torturas, etcétera) para someter grupos sociales problemáticos. Este procedimiento fue utilizado por las dictaduras militares en Latinoamérica durante el siglo pasado. Los especialistas en métodos de tortura llegaron a la conclusión de que sólo en estado de crisis mental provocado por temor físico, el individuo entra en una situación de tal vulnerabilidad que lo hace perfectamente manipulable.

La historia está llena de ejemplos de sometimiento por el miedo con fines políticos, económicos o sociales. En muchas ocasiones el manejo es tan sutil que es difícil darse cuenta cuando se está produciendo.

Recientemente el recuerdo más cercano de cómo padecimos en Ciudad de México un “ensayo apocalíptico” en forma de epidemia sanitaria, compartiendo el miedo colectivo y grabandonos imágenes que eran consecuencia de ese pánico: el sistema de transportes utilizado por zombies con tapabocas y guantes, o el milagro inesperado de poder observar por vez primera a una ciudad sin tránsito vehicular. Claro que meses después pudimos deducir que en esa estrategia y en muchas otras hubo segundas oscuras intenciones de tipo económico.

Una premisa de la teoría del sometimiento por el miedo, que los gobiernos aplican con precisión, es que se deben aprovechar los momentos de contingencia motivados por una catástrofe o peligros provocados, para imponer medidas de control y subordinación que en circunstancias normales serían rechazadas por la población.

El temor, siempre y sistemáticamente difundido por el poder; gracias al control de los medios de comunicación, es un arma efectiva utilizada en beneficio propio y en contra de los individuos. El miedo impuesto invade todas las capas de la sociedad hasta instalarse en el inconsciente colectivo presto a actuar al servicio de intereses creados. El miedo se convierte en pánico y en terror; así se instaura en la sociedad la cultura del terror.

A lo largo de la historia, los regímenes Políticos, totalitarios e imperialistas han basado su dominio imponiendo la cultura del terror a través de una estrategia fundada en el miedo que subyace a la violencia y la coerción.

Las campañas fabricadas en contra de opositores al sistema establecido que supuestamente representan “un peligro” para la nación. Sumando este componente de crear temor unido a una política educativa que mantenga en la ignorancia a la población crea un binomio casi infalible para perpetuarse en el poder.

En la actualidad “el miedo” es uno de los factores más utilizado en la política internacional para satisfacer los intereses económicos y políticos de las naciones más poderosas. Las consecuencias son casi siempre las que proclamaban querer evitar: millares de muertos y desaparecidos, incalculables daños colaterales, millones de desplazados, hambre y miseria, entre otras calamidades.

La cultura del terror se implantó en nuestro siglo a raíz de la llamada guerra contra el terrorismo, articulada por EU y sus socios europeos. Legitimados por una ONU manipulada e ineficaz, transgreden con impunidad el derecho internacional (detenciones ilegales en cárceles clandestinas, invasiones de países soberanos con objetivos encubiertos) y pisotean los derechos humanos, todo llevado a cabo por su brazo ejecutor, la OTAN, un organismo militar que mantiene el control del planeta desde su creación después de la segunda guerra mundial, “para resguardar la paz y la estabilidad”.

.-Pasar a la acción-.

Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio Octavio Paz

Actualmente todos padecemos esta situación de miedo; pero casi nadie hace nada. A los pocos que actúan o alzan la voz denunciando la realidad del sometimiento se les elimina de una u otra manera. Estamos paralizados por este miedo que nos tiene enganchados y del que nos dan nuestra dosis diaria, para mantenernos en esa apatía temerosa que domina y mediatiza nuestra vida cotidiana.

La cultura del miedo es inherente al autoritarismo, es el arma intimidatoria que nos mantiene secuestrados en una realidad que nos supera. Todos contribuimos para que el escenario impuesto se perpetúe, la realidad que vivimos es reflejo de lo que somos –la mordida persiste porque nos mochamos.

¿Es posible cambiar? ¿Hay salidas?

Sin duda tienen que existir posibilidades de despertar de este mal sueño. Hay quienes dicen que las mejores vacunas son la razón y el pensamiento libre. Pero creo que para conseguirlo se ha de pasar, indefectiblemente, por el cambio a nivel personal. El campo de batalla está en uno mismo; es ahí donde debemos empezar a actuar. En estos tiempos, la revolución comienza a nivel personal.

A raíz de las últimas jugadas por parte de los corruptos políticos, que hoy presiden nuestra soberana nación; y revisando el escenario. Vemos en el ejercicio electoral el Miedo utilizado a un nivel más superficial; pero con una mayor perpetración a través de a vanidad y egolatría del dinero..

Ricardo Anaya ha prometido al igual que otros muchos el llevar el minisalario a $197 diarios para acabar con la pobreza.

Ricardo Anaya prometió aumentos paulatinos al salario mínimo hasta alcanzar los 197 pesos que se requieren para dejar la pobreza. Me entiende a lo que me refiero???

Quién pensaría que con aumentar el salario para la clase obrera-trabajadora a $197 pesos erradicara la pobreza. (Adíos al campo, a las comunidades autosustentables, al poder adquisitivo y a las promesas de vidas mejores condicionando la ayuda o el per capita de los humanos.

En sus intenciones, Anaya “El Canalla” habló del nivel actual que se vive en México con la percepción del mínimo salario para subsistir, mencionando el aumento anual, como una cantidad incapaz de dar una vida adecuada a los trabajadores mexicanos. ( Como si alguna vez en su podrida vida hubiera ganado el mínimo, siquiera una sola vez).

Durante su gira por Durango, el precandidato de la Coalición “Por México al frente”, aseguró que las cifras que se han presentado en distintos foros y que hablan sobre la violencia, la inseguridad y la corrupción en México son las más altas de las últimas dos décadas. Sin mencionar claro que doce años su partido estuvo a cargo de elevar hasta niveles ensangrentados y violentos la calidad de vida del mexicano.

En resumen y a titulo personal le cuento…. No está el País para experimentos, aumentos, incongruencias, o desuniones…. Pues a mayor ilusión del despertar mexicano; mayor será la estrategia implementada para someterlo…

El cambio, es y debe ser personal…

@joseguillermozg