La “trampa” llamada Mauricio Rodríguez

Columna: Xláj-opinari (Xláj, del maya: de modesta calidad y opinari: del latín : opinión)

Mauricio Rodríguez Marrufo duerme desde el pasado viernes 5 de mayo en el Centro de Readaptación Social de Chetumal…

Mauricio Rodríguez Marrufo duerme desde el pasado viernes 5 de mayo en el Centro de Readaptación Social de Chetumal. Paradójicamente, el cozumeleño vive otra vez a expensas del gobierno del Estado, algo a lo que Mauricio se volvió adicto cuando formaba parte de la pandilla de Roberto Borge Angulo, pero que hoy muy seguramente no disfruta con la misma intensidad como lo hiciera siendo titular de SEDUVI, con sueldazo, viáticos millonarios, choferes, ayudantes, licencia para robar, etc., etc. Hoy está preso, el Estado lo alimenta y le da techo y cobijo.

A pesar de los indebidos privilegios de que disfruta como reo, mismos que negoció su no menos corrupto padre Bello Melchor, “Mauricito” está lejos del glamour del Cancún que tanto disfrutaba cuando manejaba tras bambalinas el municipio de Benito Juárez, esto, bajo la consigna de Borge Angulo y la complacencia de Paul Carrillo, imbécil e inútil ex alcalde de Benito Juárez.

Con muchas horas muertas, seguramente Mauricio Rodríguez reflexiona sobre su situación actual. Ahí, tras las rejas que le separan de la libertad, mira nostálgico en dirección norte, sabedor de que a escasos centenares de metros de distancia está la pista del aeropuerto, ese lugar de donde despegaba en los aviones fletados por la administración de su “amigo”.

Así mismo, sabe que 300 kilómetros de distancia, en la misma dirección, está su guarida, Cancún, el Cancún donde planeó tantas fechorías para enriquecerse de manera obscena, donde todas las noches eran bacanales con finos vinos, mujeres fáciles, polvo sudamericano y demás veleidades que compraba con dinero mal habido. Sabe también, que, en la misma dirección, pero a varias horas de vuelo, está Canadá, ese Canadá donde su mentor y cómplice ríe a carcajadas provocadas por la estupidez de “Mau” y de muchos otros que se prestaron a sucias maniobras, pero que quedaron como señuelo, carne de cañón o distractores, para que el sátrapa mayor se dedique a disfrutar del dinero, mujeres, vinos caros y “perico” mientras ellos van a prisión. Ingenuos lucen hoy, aunque su estancia será breve, no por eso menos engorrosa.

La trampa, que los “cerebros” de la actual “administración del cambio” planearon, consistió en detener a Rodríguez Marrufo bajo cargos menores, delitos cuyas penas conllevan condenas que tienen media aritmética de 18 meses, lo que permitirá, después del show mediático de la prensa en nómina del Estado, salir libre a éste y otros sinvergüenzas al tiempo que evitará que la justicia federal ejerza acción penal contra este pillo, esto bajo el principio de “NON BIS IN IDEM” del artículo 23 constitucional que establece la prohibición de juzgar dos veces a un individuo, por un mismo delito y que da alicientes a Carlos Joaquín para continuar con su falaz administración.

Esta toma de decisiones apunta en dirección de la espuria “Oficina del Gobernador”, que, ante la nulidad del titular de Secretaría de Gobierno, se ha convertido en la sede donde se gestan las maniobras que no solo protegen a la caterva de ladrones de la administración 2011-2016, y que compraron $$$u libertad usando parte del dinero robado al erario, sino que es también el lugar donde se planean las fechorías que realizan y realizarán los integrantes de la pandilla que lleva hoy los destinos de Quintana Roo para el periodo 2016-2022. Todo esto suciedad se realiza bajo la férula del tristemente célebre Miguel Ramón Martín Azueta, espurio titular, de espuria dependencia.

Lo más indignante que traerá como resultado este ardid, es que logrará el objetivo de evitar que sean procesados por cargos mayores como peculado, asociación delictuosa, etcétera, que habrían puesto tras las rejas a Rodríguez Marrufo y a otros por mucho más tiempo y que evitaría que este energúmeno salga libre a seguir golpeando mujeres, conducta que ha sido una constante es su turbio pasado.

La sociedad quintanarroense está harta de las maniobras que coadyuvan a que los culpables de tanta suciedad salgan libres después de pagar ridículas cantidades como fianza.

Se sabe que Rodríguez Marrufo pagó más de SIETE MILLONES DE DÓLARES por un solar en Cancún donde desarrolla una plaza comercial, luego entonces, cubrir una fianza para él, es “peccata minuta”. Además, de que cada peso que pagará, es parte del dinero mal habido que este sinvergüenza asesoró en el desempeño de sus funciones.

La sociedad quintanarroense clama por justicia. No debe soslayarse el sentir de la gente que dio su voto a esta administración para que cumpla sus demandas, demandas que van en dirección de frenar la impunidad.

 

Nota: Las expresiones utilizadas en la columna son responsabilidad del autor