¿Qué pasa con la prensa de Quintana Roo?

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Columna: Xláj-opinari (Xláj, del maya: de modesta calidad y opinari: del latín : opinión)

Se nota un muy marcado cambio en la forma de escribir de algunos portales de noticias que habían demostrado demasiada empatía hacia uno u otro funcionario de la administración estatal.

Esto es digno de reconocer, los funcionarios públicos deben ser sometidos al escrutinio de la prensa, siempre, dentro de los parámetros de imparcialidad que abonan a la credibilidad en los medios.

A raíz de la publicación de la lista que establece cantidades y nombres de los beneficiados de estos convenios, información que desnudó a los medios favoritos de la “administración del cambio”, las críticas del accionar de la Secretaria de Educación, del Secretario de Gobierno, el titular de la Función Pública, inclusive del gobernador Joaquín González dieron visos de legalidad al trabajo de los medios enlistados.

Acá, la pregunta obligada es si solamente es un tema de temporalidad, esto es, si la Oficialía Mayor está demorando los pagos de convenios por cualquiera que sea la razón, o las plumas recobraron la necesaria independencia para realizar su trabajo de forma objetiva.

La coerción, se sabe, es en ambas direcciones. Los “periodistas” saben que los “servidores públicos” de nivel alto son intolerantes a la crítica. Los “servidores públicos” de nivel alto son aquellos que deciden el destino de los recursos y callan a los “periodistas” a los que les gusta el “chayo”. Se cierra el círculo; no hay crítica imparcial y sí existe dinero para esos sinvergüenzas.

Lo que resulta más indignante y es un secreto a voces, es el hecho de que los montos establecidos en los convenios no llegan al cien por ciento al “prestador de servicio”, eufemismo que se usa en los convenios, porque, los que manejan los dineros se quedan con buena parte del mismo. Conocido refrán reza, ladrón que roba a ladrón…”

Si señor lector, usando como ejemplo a Pedro Celestino Canché Herrera, cuyo convenio es por $100,000.12 y, considerando que el gasto en salud en el Estado de Quintana Roo es de $54.00 pesos en promedio por habitante (SOLO CINCUENTA Y CUATRO PESOS), lo que se paga a este energúmeno, que ataca a la señora Isabel Manzanilla (funcionaria del Registro Público), alcanzaría para cubrir la salud de ¡2,000 habitantes!  Pero eso al gobierno de Carlos Joaquín no le importa, ¿total?  Prioritario es acallar a Canché, que no vuelva a insultar a la primera dama del estado por fotografiarse con Gina Ruiz de Marrufo. ¡Que se le pague!

Y el anterior es uno de muchos convenios. Haga usted lector la aritmética y siéntase libre de indignarse por el equivalente a más de ¡¡¡¡¡$128,000,000.00!!!!! (CIENTO VEINTIOCHO MILLONES DE PESOS), dinero que sirve para proyectar a las personas cuya perenne vocación es la de servir al pueblo y hacen hasta lo imposible por perpetuarse en algún cargo que les permita cumplir su anhelo de servicio. ¡Que afortunados somos de poder convivir en el mismo tiempo de gente tan abnegada y entregada al noble oficio de servir!

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