La trayectoria política y caída de Juan Carlos González

0
17
Imagen: Noticaribe

  Columna: Xláj-opinari: Xláj, del maya (de modesta calidad) y opinari, del latín (opinión)

Juan Carlos no fue como los demás. El hecho de que llegara a vivir a la isla de Cozumel procedente de Guadalajara, bastó para que actuara como conquistador. Los isleños de la tierra natal de su padre no eran iguales a sus amigos en Jalisco. Eso le causó desconcierto al principio, al tiempo que le permitió ganarse la antipatía de todos los que tuvieron que compartir un salón de clases con él.

Imagen: You Tube

Fue así en la secundaria, en la preparatoria y no lo fue durante la licenciatura, solo porque lo mandaron de vuelta a Guadalajara para que se preparará para la vida adulta.

Los planes paternos eran sencillos. La isla producía mucho dinero por la llegada de turistas y “Juan C” se dedicaría a administrar parte de las empresas que su padre Don Franco había iniciado. Tarea que otros afortunados jóvenes hacían en la “Isla de las Golondrinas”, la industria de cruceros generaba ganancias abundantes. (tenían que “joderlo” todo, los dos últimos gobernadores).

Dicen, quienes lo conocieron a fines de los ochentas, que tenía planes más ambiciosos que rentar motos o vender suvenires a los turistas. Para tales fines, no perdía oportunidad de enrolarse en cualquier asociación que se creaba en Cozumel. La “Asociación de Jóvenes Empresarios”, fue donde realizó sus pininos en el arte de auto-promocionarse. El malogrado Sergio Gracia era su asesor.

Ese primer intento fue intrascendente. Dicho grupo se disolvió de la noche a la mañana y decidieron sus mentores que la Cámara de Comercio debía ser el trampolín para proyectarlo. Los asesores planeaban como proyectar su imagen y Juan Carlos a base de parrandas se encargaba de ensuciarla.

Pero a pesar de sus incontables errores, francachelas, escándalos en los desfiles de Carnaval, González Hernández tenía un as bajo la manga, es primo en primer grado de Félix, si, el Félix que habría de revolucionar la manera de administrar recursos públicos, para mal.

Con Juan Carlos se acuñó el dicho de que “cualquier güey puede ser Presidente Municipal”.

No hay pruebas científicas que avalen, que la genética si influyó de manera directa en la desastrosa Administración que Juan Carlos encabezó el período 2008-2011 en la isla de Cozumel, o fue que impuso su sello personal para elevar la deuda pública de ese municipio al tiempo que entre “historias de alcoba”, “Barco de la Paz” y cantidades industriales de vino y licores dejó en manos, de su también pariente Aurelio Joaquín González, un municipio con problemas crediticios.

Como premio por demostrar que era tan capaz de robar y malversar fondos al ritmo y nivel de su querido pariente, Juan Carlos fue elevado al rango de gabinete estatal. La estratégica Secretará de Turismo fue puesta a su cargo, lo que le permitió exportar sus parrandas a otros continentes. Las ferias europeas de turismo fueron el escenario para que el “bon vivant” siguiera disfrutando de las mieles de ser familiar de FGC. “Scorts” de dos mil euros, botellas de vino de alta calidad, choferes y demás caprichos, todo con cargo al erario quintanarroense. Quienes fueron afortunados de ser parte del grupo muy cercano al susodicho cuentan que en más de una ocasión Juan Carlos González preguntó; “¿En qué país estaban?”, evidencia de la cantidad de alcohol en su organismo.

Roberto Borge detestaba a González, pero se lo dejó de herencia su antecesor y tuvo que tragársela. Necio como pocos, Juan Carlos retaba constantemente a su jefe Borge y hasta se compró un avión para demostrarle quien mandaba. Cuando pudo Beto, lo saco de Turismo y lo mandó a Fonatur, solo porque los padres de ambos intercedieron. No hay que olvidar que Don Franco fue prestanombres de la naviera de los Borge y que han hecho otros “negocios” en sociedad. “hijo de tigre, pintito”.

Actualmente y para fortuna de Quintana Roo, Juan Carlos González se encuentra desempleado.

 

Comentarios en Facebook

No hay comentarios

Dejar respuesta