Las ilegales técnicas de interrogatorio aplicadas por la CIA

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Imagen: Actitud femenina

LNR .-  Quince años hubieron de transcurrir para que John Bruce Jessen, ex psicólogo militar, expresara algún tipo de dudas respecto de las brutales técnicas de interrogatorio que había ayudara a diseñar, mismas que eran usadas contra los sospechosos de terrorismo en prisiones secretas que la Agencia Central de Inteligencia (CIA), operaba

Imagen: Actitud femenina

Según Jesssen, quien junto con su colega James Mitchell fueron renuentes a ciertas de las técnicas, que en más de una vez consideraron torturas, pero que demostraron su efectividad al servir para obtener los resultados buscados, aun a pesar de la resistencia de algunos prisioneros

“Yo creo que cualquier hombre normal, mesurado, tendría que considerar cuidadosamente al hacer algo como esto”, hizo saber el Dr. Jessen recientemente. “Yo deliberé con un gran pesar en el alma sobre esto y, obviamente, concluí que se podía hacer con seguridad, o no lo hubiera hecho”.

Ambos especialistas, a los que altos funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia consideran arquitectos del programa de interrogatorios, designación que ellos niegan con vehemencia, son los indiciados en un proceso judicial que podría hacerles responsables de haber causado serios daños.

Se tiene amplia información sobre el programa, pero al tomárseles declaración, ante una cámara enfocada en sus rostros, Jessen y Mitchell añadieron detalles sobre el esfuerzo de los interrogatorios, su participación personal en el proceso y su lógica. Las declaraciones de ambos especialistas difieren con lo encontrado en la correspondencia de los psicólogos, así como con los perfiles que de ellos hicieron funcionarios y otros de los interrogadores, que los describen como entusiastas participantes del programa.

La demanda fue presentada por parte de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles ante el Tribunal Federal de Distrito en Spokane, Washington, a petición de varios ex prisioneros de la CIA. El periódico The New York Times tiene en su poder los videos de las deposiciones de Jessen y Mitchell, así como los de dos exfuncionarios de la CIA y dos ex detenidos. Como parte de las pruebas se tienen documentos de la dependencia recientemente desclasificados.

Las revelaciones sobre los métodos utilizados por la CIA, desencadenaron denuncias mundiales y amargas purgas internas. Dieron como resultado la prohibición final del uso de las técnicas y a que la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en ingles), prohibiera a sus miembros participar en interrogatorios sobre la seguridad nacional. En un informe de la poderosa Comisión de Inteligencia del Senado se condena las técnicas para los interrogatorios, por considerarlas una tortura, además de sus pobres resultados obtenidos.

El Dr. Mitchell, ha defendido por largo tiempo las acciones de él y su colega ante la prensa y en un libro reciente, en tanto que el Dr. Jessen prefirió el silencio. Jessen, que respondió preguntas bajo juramento el 20 de enero de este año, fecha que coincide con el día en que el presidente Donald Trump tomó posesión del cargo.

Durante la campaña electoral, Trump aseguró que reviviría el uso de la tortura, incluidos los simulacros de ahogamiento, aunque después se echó para atrás.

Ambos psicólogos argumentan que la CIA, de la cual eran contratistas, era quien controlaba el programa. Sin embargo, es prácticamente imposible demandar a los funcionarios de la Agencia con posibilidades de éxito, debido a la inmunidad gubernamental de la que gozan.

La CIA dijo de manera oficial que los dos hombres admiten que ellos propusieron las técnicas “mejoradas para el interrogatorio”, cuya implementación autorizó el Departamento de Justicia, las aplicaron y capacitaron a otros para hacerlo. La empresa de Mitchell y Jessen cobró 81 millones de dólares por los servicios prestados.

 

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