Los piratas cozumeleños que saqueron Quintana Roo

0
38

  Columna: Xláj opinari , Xláj del maya (de modesta calidad) y opinari del latín (opinión)

Imagen: Ilustrativa, foto original Piratas del Caribe (c)

De acuerdo a libros y otros escritos sobre los antecedentes de la piratería en Quintana Roo, estos datan de fechas tan lejanas como el año 1571, cuando la Corona Española reconoció que sus posesiones, en la autodenominada “La Nueva España” y en particular la Península de Yucatán, eran constantemente asediadas y atacadas por holandeses, ingleses, y franceses, cuyas Coronas recibían parte de los botines que estos aventureros acumulaban.

Lugares como Bacalar y Campeche fueron fortificados para tratar de detener el pillaje. Otros pueblos como Polé, (hoy es Playa del Carmen) e Isla Mujeres fueron visitados y usados como lugares para reabastecerse de agua y víveres.

Algunos escritos mencionan que la isla de Cozumel sufrió poco del azote de Corsarios, Piratas o Filibusteros, que eran los nombres que recibían acorde a sus nacionalidades. Pero eso iba a cambiar con los años…

Hace menos de cincuenta años, ya en pleno siglo XX, cuando en la Ciudad de México se celebraban los XIX Juegos Olímpicos y donde el estadounidense Bob Beamon imponía su legendario record en la disciplina de Salto de Longitud alcanzado la impresionante marca de 8.90 metros, se gestaba en nuestro Quintana Roo una generación mezcla de pirata-corsario-filibustero que darían mucho de qué hablar unos años después.

Unos nacieron uno o dos años antes, otros más algunos pocos años después y como todos los que habitaban el Cozumel de entonces, iban a la Escuela Primaria “Benito Juárez” o la “Vicente Guerrero”. Nada inusual, la chamacada jugaba en el Parque Juárez e iban al cine los domingos por la tarde. Era además época de bonanza económica en Cozumel y algunos afortunados viajaban a Orlando Florida los veranos.

El agosto 23 de ese año (1968), vio la luz por vez primera el que opacaría todos los actos de pillaje que ni todas las generaciones juntas de Corsarios, Piratas y Filibusteros fueron capaces de cometer. Él no lo sabía aún, pero junto con sus compañeros de juegos infantiles Eliezer Villanueva, Miguel Totoch, Lalo Novelo, Pirichas Irizzont, Rolo Espinosa, Ñoño Marrufo y algunos más, serían los encargados de acabar con todo, la bonanza económica, las participaciones y presupuestos gubernamentales para varias generaciones y todo vestigio de riqueza, hasta convertir a Cozumel en lugar de paso para los turistas que pululan a escasos dieciocho kilómetros de distancia en la Quinta Avenida de Playa del Carmen.

Los recursos naturales que ni los huracanes más devastadores como Gilberto y Wilma pudieron afectar los suficiente, fueron también vendidos y por ende devastados por los capitales españoles y canadienses y otros que sentaron sus reales en las administraciones de Félix (en plural), porque fueron dos seguidas.

Hoy, este renacuajo vive exiliado en Monterrey. Desde ahí planea como volver a joder a los quintanarroenses, imponiendo algún candidato afín a sus intenciones. Es insaciable y no dejará de intentar seguir su carrera de pirata-corsario-filibustero y la única manera de detener su pillaje es no dándole el voto para que ocupe otro cargo público que le otorgue el fuero que lo protege.

 

Comentarios en Facebook

No hay comentarios

Dejar respuesta