La podredumbre del Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo

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Imagen: Fidel Villanueva facebook
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Columna: Dos con Botana

Fidel Villanueva Rivero exhibe la podredumbre del Tribunal Superior de Justicia (TSI) de Quintana Roo en su desesperado intento por blindar su salida, ante la complacencia o complicidad del Gobernador Carlos Joaquín González.

El gran cochinero en el que se ha convertido el TSJ de Quintana Roo bajo la Presidencia de Villanueva Rivero sigue saliendo a relucir en su afán por imponer a Antonio León para que sea su escudo cuando deje el cargo en agosto próximo.

Para lograr lo cual, hay fuertes versiones de que la campaña mediática de desprestigio en contra de la Magistrada Verónica Acacio Trujillo, es orquestada por Fidel Villanueva, quien no se da cuenta que al tratar de exhibir a quien es fuerte aspirante a sucederlo, confirma la podredumbre que prevalece en el TSJ quintanarroense durante su gestión.

Y sí, los señalamientos en contra de Acacio Trujillo son graves, pues apuntan a falta de imparcialidad, corrupción, además de que presuntamente continuó fungiendo como Apoderada Legal de diversas empresas y personajes, lo cual implicaría un grave conflicto de intereses en el ejercicio de sus funciones.

Empero, dando por hecho que estas acusaciones en contra de Verónica Acacio sean ciertas, ¿por qué el Magistrado Presidente prefiere ventilarlo mediáticamente en lugar de actuar conforme a la Ley y proceder en su contra hasta las últimas consecuencias?

¿Será tan pentonto que no se da cuenta que al exhibir a una Magistrada, exhibe a todo el Tribunal Superior de Justicia que el mismo preside, toda vez que en teoría, una de sus principales premisas debería ser vigilar el correcto desempeño de sus subalternos?

Lo peor del caso es que Fidel Villanueva Rivero, cómplice y protector de Félix González Canto y Roberto Borge Angulo durante sus gestiones al frente del Gobierno del Estado, tiene más cola que le pisen que todos los Magistrados juntos, pues aún no se ha movido un dedo en su contra por la adquisición de un terreno valuado en varios millones de pesos en una cifra irrisoria en Cozumel, además de que recientemente “devolvió” decenas de hectáreas ejidales que él mismo admitió que se había adjudicado de manera irregular.

Todo lo anterior, ante la complacencia, ¿o complicidad? del Gobernador Carlos Joaquín González, quien ni por asomo da indicios de pretender promover Juicio Político y mucho menos que se le finquen responsabilidades a este abogado cozumeleño que debería ser ejemplo de probidad. Así se dan las cosas en este Quintana Roo que le apostó al cambio, para seguir igual o peor que con Félix González y Roberto Borge.

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