El “House of Cards” de la clase política en Quintana Roo

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LNR.- La exitosa serie de Netflix estelarizada por Kevin Spacey a través del personaje de Frank Underwood y su esposa Claire, trata sobre un melodrama desarrollado en un escenario ficticio de las grandes ligas de la política en los Estados Unidos, donde se muestra el lado maquiavélico de los personajes principales para ocupar los cargos de poder y el manejo de las masas a través del “social media” y el “big data”.

Sin embargo, ahora aterrizaremos el siguiente ensayo en sentido metafórico para ejemplificar el juego político desarrollado en el estado de Quintana Roo al puro estilo de “House of Cards donde la pugna por el poder se gesta desde las entrañas de la clase política de la entidad en búsqueda de cargos públicos en el marco del primer proceso electoral en manos de la nueva administración de Carlos Joaquín González.

En primer término, es necesario contextualizar el escenario político actual en relación a los grupos de poder que actualmente se reparten el pastel presupuestal y ven la manera de capitalizar sus inversiones realizadas para lograr imponerse en la simulación del sistema electoral, donde triunfa la mejor estrategia para movilizar gente a votar a través de la inyección de recursos millonarios.

En ese sentido aparece el “Grupo de Puebla” encabezado por Rafael Moreno Valle, expriista, orgulloso tecnócrata con estudios en los EE.UU. y presunta pieza política del Grupo Atlacomulco bajo el disfraz del banquiazul (PAN), razón por la que Don Pedro Joaquín Coldwell logró el consenso de “Los Pinos”, el “Grupo de Puebla” y el ala calderonista del PAN para unir fuerzas y expulsar a los cacicazgos locales del Palacio de Chetumal representados en los personajes de Félix González y Roberto Borge.

Imagen: Diario Momento
Aunque en política existen acuerdos, también existen derrotas y pugnas por el poder. En ese sentido, Roberto Borge tuvo que prestarse al show mediático de EPN el día de la elección del Estado de México para mostrarse como detenido en Panamá para desviar la atención del ominoso fraude electoral en la entidad y de esa forma pactar con el Grupo Atlacomulco su inmunidad ante el desfalco de las finanzas públicas de Quintana Roo, desfalco que también benefició presuntamente la campaña de Peña Nieto en el año 2012.

En ese sentido, la clase política en el estado de Quintana Roo sigue intacta pero hubo reacomodos importantes, sobre todo por la incursión del Grupo de Puebla en el manejo de los recursos financieros de la entidad, ahí, aparece el actual titular de SEFIPLAN, Juan Melquiades Vergara, el originario de Huachinango, Puebla, expriista e incodicional de Moreno Valle buscará la presidencia municipal de la joya de la corona, Cancún (Benito Juárez) en el año 2018 donde intentaran operar el destierro del Partido Verde a través de una competencia en la entrega de despensas en las regiones más marginadas del otro Cancún, el que no conocen los turistas que arriban por millones a la Zona Hotelera.

Foto: Juan Vergara facebook
En el reparto del botín llamado Quintana Roo, también aparece el calderonista Carlos Orvañanos, encargado de recuperar la inversión de FECAL para el proyecto presidencial de Margarita Zavala que busca a como de lugar superar a su compañero de partido, Moreno Valle, sin embargo, “businnes are business” y el reparto del pastel caribeño le toca a los panistas de Puebla y a los panistas “calderonistas”, ambos colaboraron con Carlos Joaquín con la venia de Los Pinos  a través del cabildeo del Secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell.

Carlos Orvañanos (Foto: José Luis Castillo)
En orden jerárquico, continuamos con los operadores locales de Carlos Joaquín, ahí aparecen los hermanos Ricalde, Julián, ex presidente municipal de Benito Juárez y principal movilizador de votos del incipiente PRD estatal, organismo político dirigido por su incondicional, Jorge Aguilar Osorio. Así como, Alicia Ricalde, miembro del PAN y ex edil de Isla Mujeres, ahora titular de APIQRoo desde donde despacha por asignación de Carlos Joaquín como premio a su apoyo en campaña y desde donde se decanta como fiel pieza calderonista de Margarita Zavala.

Imagen: Noticaribe, Ricalde, Basave y Osorio

Imagen: Noticaribe, Alicia Ricalde y Margarita Zavala

 

 

 

 

 

El Clan Villanueva de igual forma operó a favor de Carlos Joaquín, representado por Carlos Mario demuestra que este clan también apoyó la expulsión del cacicazgo priista secuestrado por Félix González y Borge. En recompensa, su padre, el exgobernador Mario Villanueva Madrid fue devuelto a México por parte de las autoridades norteamericanas después del cabildeo que logró el gobierno de EPN con los estadounidenses para pagar el favor al Clan Villanueva, sin embargo, estos buscan a como dé lugar la libertad de su patriarca y no se conforman únicamente con la repatriación hecha.

Carlos M. Villanueva y Mario Villaneuva
Después aparecen los hermanos Ramos, hijos de Salvador Ramos Bustamante, ex líder priista de la CROC, quienes sin ningún gran capital político, pero con la propiedad de las siglas del PRD local, lograron afianzarse una diputación local plurinominal para Emiliano Ramos y la dirección de Comunicaciones y Transportes fue para su hermano Alejandro. Cuotas partidistas obligatorias después del triunfo del “gobierno del cambio”.

Otros chiqui-operadores de Carlos Joaquín, fueron los Beristain, clan dirigido por la hermana mayor, la astuta güera Beristain quien no dudo en dejar a los “chuchos” del PRD en el momento justo para irse a Morena y desempeñarse actualmente como Senadora la República en el grupo parlamentario del PT para ganarse la benevolencia de AMLO, seguida de su hermana, la Diputada local Laura Beristain (cuota pactada) y su hermanito menor, Juan Beristain, (cuota no pactada) actual primer síndico del Municipio de Solidaridad, posición que logró ocupar después de impugnar la planilla de Cristina Torres (actual alcaldesa) para lograr colarse de último momento a esta importante posición en el Cabildo de Playa del Carmen. Por cierto, los Beristain son acérrimos rivales de Ricalde en la pugna por el control del PRD en Quintana Roo.

Imagen: La Pancarta, hermanos Beristain
Otro de los pocos perredistas que agarraron buen hueso, fue Gerardo Mora, actual titular de la paraestatal Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), miembro infalible de los Chuchos, corriente interna dominante de lo que queda del PRD después del “Pacto por México” y cuota partidista en la alianza del gobierno en turno a petición expedita de Jesús Zambrano, personaje que impulsó a Luz María Beristain para llegar al Senado en 2012 y que finalmente la güera decidió dejarlo como novia de pueblo e irse con López Obrador, decisión que le ha costado la animadversión de los chuchos en el PRD.

Imagen: Emiliano Ramos y Gerardo Mora
Después aparecen otros personajes como Luis Portilla, titular de SINTRA, puesto otorgado por ser el principal terrateniente del municipio de Tulum, donde se presume que prácticamente posee la mayoría de los terrenos en la entidad municipal y se verá beneficiado a través de obras de infraestructura y posiblemente vuelva recargado en 2018 para ser el edil de los habitantes de Tulum.

En consecuencia, el Clan Joaquín, cual monarquía, recuperó la posesión del Palacio de Chetumal a través de Carlos Joaquín González, hijo del legendario “Tatich”, Don Nassim Joaquín Ibarra, fallecido días después del triunfo electoral de su engendro en la gubernatura, sin embargo, el regreso fue a un alto costo, ya que para recuperar el control institucional del estado, se tuvo que empeñar y negociar con todos los clanes antes mencionados e inclusive con figuras del PRI local para desterrar a los antiguos caciques que también gozaban de buenas relaciones políticas con la oligarquía nacional y con el Grupo Atlacomulco, sin embargo, hasta “entre los perros hay razas”.

Ahora el estado de Quintana Roo ha aprobado por la vía parlamentaria un decreto del Ejecutivo que abre la posibilidad de concesionar a privados todos los bienes públicos propiedad de la entidad para poder saldar todos los favores recibidos para recuperar lo que ellos consideran “su estado”, pero esta costosa transición “democrática” ha devenido en un magro escenario de violencia descontrolada en la lucha por el control del narcotráfico, enfrentamiento que ya impacta la percepción en el extranjero de los principales polos turísticos del estado y del país.

Actualmente la pugna por el control del poder judicial del estado ante la cacareada salida de Fidel Villanueva, enfrenta a los grupos internos del joaquinismo, por su parte Miguel Ramón Martín, el Secretario de Gobierno de facto, ante la inexperiencia de Francisco López Mena, una cuota partidista del PAN que no han sabido manejar y que ante tal vacío de poder, ha sido ocupada por Miguel Ramón, exalcalde de Solidaridad que busca ser el gobernador después de Carlos Joaquín, pero para ello, primero tiene que imponerse sobre Juan Vergara y sobre el Grupo de Puebla por el control del aparato del Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo.

Finalmente, aparece la casta de la familia González, dueños de la empresa política denominada como Partido Verde Ecologista de México, organismo que actualmente gobierna Cancún, después de esperar años sentados por su cuota de poder, actualmente administran el municipio más rico del país a través de su incondicional, Remberto Estrada Barba, personaje inexperto que no sabrá como lo sacaran  tan rápido del Palacio Municipal a pesar de tener al hijo (Frank) de López Mena en la Secretaría de Turismo, mismo que comparte relaciones familiares con Roberto Borge a través de las hermanitas Medrano.

En conclusión, la clase política del estado de Quintana Roo es digna de comparación con la serie “House of Cards” porque queda en evidencia los pactos cupulares en las decisiones importantes del futuro de la entidad y poco les importa el clímax de violencia e inseguridad  derivado de la pugna por el poder y la administración del estado más rico del país gracias a su belleza natural y su potencial turístico. 

Imagen: Ilustrativa The House of Cards original

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