Sin un candidato viable, divididos y hundidos en una eterna corrupción, el PRI congregará a sus miembros el próximo sábado para su Asamblea Nacional

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Imagen: proyecto3.mx
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Columna: El Camaleón

Choque de trenes en el revolucionario institucional

Con miras a su Vigésima Segunda Asamblea Nacional, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), no solamente se encuentra dividido y sin un candidato viable a la presidencia de México, también vive el peor hundimiento en su historia, debido a la constante corrupción de quienes conforman dicho partido político.

No obstante, de que hace unos meses el partido en el poder, se llevara la elección en el Estado de México de forma apretada y poniendo en tela de juicio la legitimidad del triunfo y la poca credibilidad en el Instituto Nacional Electoral (INE), este 2018 veremos a un PRI con dos trenes que ya han chocado varias ocasiones, como es el beltronismo y el peñista.  

Este próximo 12 de julio, el partido iniciará con sus respectivas acciones y pondrá sobre la mesa a los posibles candidatos para la presidencia del 2018.

Actualmente, el priismo todavía conserva 15 de los 32 gobiernos estatales, pero con un retroceso en todas las regiones del país, sumando las que han restado en el congreso, en los gobiernos estatales, municipales y además con un  entorno adverso a futuro, mayor al que enfrentaron en el 2000.

Imagen: Proceso

Hay que recordar, que el tricolor, no solamente presenta un grave problema de corrupción en todos los estados donde han gobernado, como es el caso del prófugo Cesar Duarte en Chihuahua, o los hoy encarcelados y procesados Javier Duarte de Veracruz Y Roberto Borge en Quintana Roo, quienes fueron pieza fundamental en el desplome del PRI en el 2016, derivando de esto, la salida de su presidente Manlio Fabio Beltrones y así reflejando la clara división que hoy impera en el partido.

En los congresos locales, también ha perdido su hegemonía absoluta, sin mencionar a la Ciudad de México, en donde ha sido nulificada su presencia electoral, lo mismo sucede en las capitales de los estados, donde solamente tienen 11, Guanajuato, Campeche, Chilpancingo, Toluca, Monterrey, Oaxaca, Hermosillo, Culiacán, Tlaxcala, Ciudad Victoria, Tuxtla Gutiérrez en coalición con el verde ecologista y Zacatecas, la cual ganó tras la anulación de la elección, en donde fue superado por Morena y que el PRI, se rehusó a participar en comicios extraordinarios.

Varios municipios también fueron arrebatados por otros partidos poco a poco, un ejemplo claro, se encuentra en Querétaro, solamente tienen el 23% de las alcaldías, en Aguascalientes el 27% de los ayuntamientos, en Tabasco el 24%,  y en muy poca disminución pero visible, está Chihuahua con el 46%, Durango con el 51%, Jalisco el 50% de sus alcaldías y en el Estado de México con un 66%, manteniendo las más importantes como Toluca, Tlalnepantla y Ecatepec, pese a que esta última, es de las zonas con más índices de crimen y de descomposición social, la cual fue gobernada por el saliente Eruviel Ávila, mismo que dejó un alto índice de pobreza, de asesinatos, robo a vehículos y casas habitación.

Los especialistas, dicen que la agonía del partido es lenta y que quienes la manejan, han optado por crear nuevos partidos con banderas sociales, con la única finalidad de no perder el poder, que los ha enriquecido y les ha servido para saquear a esta gran nación.

 

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