Escenario 2018, partidos e infiltrados vs. verdaderos independientes

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Imagen: Boleta / Pienso luego voto
Imagen: Boleta / Pienso luego voto

Columna: El meticuloso

Dice el dicho: “Que hablen, bien o mal, pero que hablen”.  En ese sentido Carlos Mimenza lo está logrando. La prueba es que los “peje bots” a lo suyo: el insulto, la lisonja, y por su parte, las huestes del gobernador Carlos Joaquín se apuran a cumplir la encomienda de Peña Nieto, desacreditar a Carlos Mimenza, antes de que crezca suficiente y haya que encargarles la chamba a los espías del SEIDO. Siervo del Presidente resultó el falaz gobernador del “cambio”.

Los dichos o refranes son obra de la sabiduría popular, surgieron de las entrañas del pueblo y son atemporales dictando verdades irrefutables. Especialmente en lo referente a la política en un país en ebullición, en efervescencia, porque el próximo año se someten a voto más de 3400 puestos de elección popular. Y entre esos puestos destaca la Presidencia de la República.

¿Quién será el hombre o mujer que lleve los destinos nacionales hacia el primer cuarto del siglo XXI?  Decisión trascendental, porque será además la persona que además decida cómo se juzgará lo realizado por los actuales gobernantes. ¡Palabras mayores!

Los escándalos de sobornos de Odebrecht, la Casa Blanca de la Primera Dama, los casos probados de corrupción de gobernadores, senadores, diputados, miembros del gabinete federal  y hasta Cabildos, etcétera, serían juzgados de acuerdo a las directrices que marque quien se convierta en presidente.

El destino de todos ellos dependerá del hombre o mujer que logre más votos que sus contrincantes. Esa persona puede hacer y seguramente hará lo que hicieron sus antecesores, “carpetazo y miremos pa´alante”, “ya llegamos al poder y el pueblo se va a joder”.

¿Pero, por qué lo haría? ¿por qué una persona que en campaña habla bonito y promete resolver todos los males que nos aquejan no cumpliría sus promesas? Porque tiene compromisos con los que dejaran el poder, ya sea por afinidad partidista, o porque aun siendo de partido político diferente cooperan con fondos o logística a la campaña presidencial.  O simplemente como verdad de Perogrullo, porque todos los políticos son de la misma calaña, independientemente del partido o partidos por los que hayan desfilado.

Verbigracia el pillo tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, parasito del sistema. Este siniestro personaje tiene amigos y lazos al interior del PRI. Posteriormente con el PRD vivió sus mejores días, recordemos que gobernó el Distrito Federal bajo estas siglas. El PT, es otro de sus partidillos satélite.

Ahora apela a la idiosincrasia nacional, usando las siglas que aluden al color de piel de la gran mayoría de los mexicanos y les hace creer que ahora serán los favorecidos. Por si fuera poco, el tabasqueño se acerca peligrosamente a la retórica de venezolana.

El régimen se siente vulnerable al haber permitido las candidaturas independientes,  en ese sentido los deleznables priistas idearon una jugada maestra, convencieron a Margarita Zavala (me pregunto que habrá pedido a cambio) para postularse “independiente” y torpedearon la estructura formada por PAN, PRD y los sinvergüenzas que abandera Delgado Rannauro, alianza que ya se adelantaba en las preferencias de voto.

Es claro, ninguna persona que haya sido parte de cualquier partido es independiente. Es imposible y esos son los peores, porque son esbirros del PRI. Verdaderas lacras que engañan descaradamente a la gente falta de criterio o que prefiere comer un día, que votar por un candidato verdaderamente independiente que les asegurará comida y trabajo para siempre.

Las diez propuestas de Carlos Mimenza se quedaron cortas, faltaron puntos torales que demandan solución. Lo mejor que incluye su propuesta, es el referéndum que dará voz al pueblo. El pueblo no se equivoca y todos juntos pueden finalmente sacar al país del agujero que cavaron los políticos. Solo así: ¡Vota independiente!

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