Nuevo modelo educativo en Berlín, Alemania permite que cada alumno construya su plan de estudios y su calendario de exámenes opcionales

0
90
Imagen: BBC

 

LNR.- La cadena británica BBC realizó un investigación periodística sobre el nuevo modelo educativo alemán que impulsa la autonomía de los estudiantes para brindarles la oportunidad de elegir los temas de su interés para exponerlos frente a la clase y realizar investigaciones académicas en relación a sus gustos y preferencias.

La libertad y la autoconfianza de los alumnos es producto de una institución única de la que destaca en Alemania, porque ha puesto de cabeza la educación tradicional.

Escuela Evangélica Berlín Centro
Imagen: BBC/ Es un edificio viejo, pero revitalizado por grafitis.

La Escuela Evangélica Berlín Centro (ESBZ, por sus siglas en alemán), situada en el histórico, diverso y progresista barrio de Mitte, en el ombligo de Berlín, impulsa una revolución en un sistema de enseñanza que los críticos consideran demasiado estructurado y obsoleto para las demandas del siglo XXI.

En este colegio los alumnos deciden qué temas quieren estudiar en cada lección y cuándo desean realizar las pruebas.

“Queremos ser la punta de lanza de la transformación de la educación en Alemania”, le dice a BBC Mundo la directora de la ESBZ, Caroline Treier.

Escuela Evangélica Berlín Centro
Imagen: Escuela ESBZ /BBC

“Nuestra intención es reinventar la escuela. Buscamos una enseñanza más centrada en el individuo, en su desarrollo como persona autónoma y responsable; una educación menos rígida y que prepare mejor a los jóvenes para un mundo que cambia rápido y constantemente. El futuro requiere que seamos más flexibles“, asegura.

“Si la economía pone al cliente en el centro, ¿no debería la educación hacer lo mismo con el alumno?”.

Autonomía Estudiantil

El centro escolar se fundó en 2007, la ESBZ tenía apenas 16 alumnos y pocos creían en el experimento. Sin embargo, su enfoque pionero ha tenido tanto éxito que hoy, tan sólo una década después, cuenta con 645 estudiantes y con una larga lista de espera para ingresar a ella (hasta ocho interesados por cada cupo).

Además, cerca de 50 colegios de Berlín y del resto del país están tratando de imitar la idea.

Imagen: BBC / Escuela ESBZ

Los alumnos estudian lo que quieren y rinden exámenes cuando se sienten listos.

El edificio de la ESBZ opera en una construcción tradicional de la capital alemana pero cubierta de coloridos grafitis revitalizan por dentro y por fuera. Su alumnado tiene entre 11 y 20 años.

Alemania está en busca de nuevos modelos que renueven su educación -mayormente pública-, a la que cada vez más docentes y pedagogos califican de formulista. No obstante, como cada uno de los 16 estados federados puede diseñar su propio sistema de enseñanza, ha habido margen para crear algunas Freie Schulen (“escuelas libres“).

Pero ninguna de ellas ha llegado tan lejos como la ESBZ, ni tiene su reputación.

En el colegio de Berlín, las clases comienzan a las 8:30 y terminan a las 16. Hasta aquí la formalidad, porque el plan de estudios puede parecer una pesadilla para cualquier padre acostumbrado a la educación tradicional.

“Hay un número reducido de materias fijas“, nos explica Treier. Y las enumera: matemáticas, alemán, inglés, ciencias naturales y sociales, historia y geografía, proyectos de investigación.

En cada una de ellas los maestros proponen temas amplios que consideran importantes o actuales (por ejemplo: el cambio climático en ciencias; en historia, el rol de la mujer, o los Objetivos del Milenio en proyectos) y luego cada alumno decide cada día qué quiere estudiar específicamente dentro de ese marco.

“Ellos son personas diferentes, tienen diversos intereses, destrezas y requerimientos. Nosotros reconocemos eso y tratamos de orientarlos y a la vez darles el espacio, el tiempo y los materiales que necesitan para desarrollarse como individuos”, agrega la directora.

“A mí me hace feliz poder escoger lo que quiero estudiar y hacerlo a mi ritmo. No me gusta cuando el maestro se para delante de la pizarra y me cuenta cosas de las que no tengo la menor idea y que se supone debo saber”, le dice a BBC Mundo Konstantin (11), quien hoy optó por saber más sobre algoritmos en matemáticas.

 

Escuela Evangélica Berlín Centro
Imagen: En el modelo alemán los alumnos se sientan en círculo

En la ESBZ, los exámenes son “a demanda” (salvo los que exige el Estado al final de cada ciclo lectivo). Según Treier, a los estudiantes se les pide que se hagan la siguiente pregunta antes de dar ese paso: ¿tengo ya los conocimientos y las destrezas necesarias para ponerme a prueba?

“Esto motiva mucho a los alumnos a mejorar y a demostrar sus competencias, y sobre todo les quita el terror a las evaluaciones”, asegura la directora. “Y a los que tardan mucho en pedir un examen se les da apoyo para que se animen”.

 

“Nuestro feedback es cualitativo, no cuantitativo“, apunta la docente Jette Ahrens. “Mi función como profesora es que el estudiante comprenda bien en qué situación se encuentra, para que le vaya mejor la próxima vez. Un número difícilmente ayude en este sentido”.

 

Política de puertas abiertas

Además de permitirles armar su propio plan de estudios y su cronograma, a los estudiantes se los incita a tener experiencias fuera de la escuela.

Dentro de un programa llamado “Responsabilidad”, salen unas horas a la semana a realizar una “actividad comprometida” desde el punto de vista social o ecológico; por ejemplo, ayudar en un centro de refugiados o en un centro de reciclaje.

“Así aprenden desde muy temprano que forman parte de una sociedad en la que hay problemas y que pueden ser agentes de cambio”, le explica a BBC Mundo Treier.

También tienen la opción de participar en una iniciativa llamada “Challenge”, en la que ellos mismos deben organizar un viaje de aventuras de tres semanas, para el que la escuela les da 5 euros diarios para gastos.

Por ejemplo, un grupo de estudiantes se fue a recorrer el norte de Alemania en bicicleta. Otros volaron a Estrasburgo, Francia, para actuar como músicos callejeros y recolectar dinero para un proyecto escolar. Y otros se fueron a trabajar a una granja o a una obra en construcción.

“Estas experiencias te hacen descubrir otros mundos y te enseñan a no dar todo por sentado. Tienes que organizarte, salir a buscar comida, responder ante imprevistos”, le dice a BBC Mundo Jochen (13), uno de los alumnos que participó en la travesía en dos ruedas.

 

 

Comentarios en Facebook

No hay comentarios

Dejar respuesta