Esquizofrenia del pueblo de México esperando pacientes el fraude electoral de 2018 mientras sale a luz que Odebrecht financió al PRI y a EPN en 2012

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Imagen: Ilustrativa
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Columna: La Bola de Cristal

El escándalo de corrupción de la empresa Odebrecht es de enorme dimensiones y se caracteriza por abarcar diversas naciones  en Latinoamérica. El caso más destacado provocó el impeachment de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff que fue depuesta por el Congreso y en su lugar fue impuesto Michelle Temer. En Brasil hubo multitudinarias manifestaciones en las principales ciudades de la nación brasilera que antes de los juegos olímpicos impulsaron el cambio político en el régimen de su país.

El caso de Perú llevó a prisión preventiva al ex-presidente Humala Ollanta y diversos empresarios que colaboraron en la asignación de proyectos de infraestructura a cambio de sobornos a funcionarios públicos. El caso de corrupción salpica a Keyko Fujimori y al ex-presidente Alejandro Toledo. 

En México el escándalo es de magnitudes similares bajo la hipótesis de que Odebrecht habría sido uno de los múltiples financiadores durante la campaña electoral del PRI en el año 2012 donde Enrique Peña Nieto se impuso a través de una estrategia plagada de millonarios recursos que sirvieron para coaccionar el voto de más de 18 millones de personas que decidieron el triunfo de la alianza encabezada por el Revolucionario Institucional. 

Es una locura que la sociedad mexicana esté esperando con ansias las elecciones federales de julio de 2018 cuando se ha salido a la luz que Odebrecht entregó 10 millones de dólares para apoyar la campaña de Peña Nieto. De igual forma salen salpicados los ex-presidentes Felipe Calderón y Vicente Fox del Partido Acción Nacional. 

La sociedad mexicana debería estar volcada en las calles tal como sucedió en Brasil exigiendo la renuncia de un presidente ilegítimo que habría llegado al poder ayudado por Monex, Soriana y Odebrecht coaccionando el voto de la gente a través de innovadores monederos electrónicos para la compra de votos.

Sin embargo, la sociedad mexicana espera pacientemente los comicios para elegir un nuevo mandatario para el sexenio 2018-2024 donde el PRIAN-Odebrecht ya se preparan para imponer a través del fraude electoral a José Antonio Meade, así como se impusieron de la forma que quisieron en 2006 y 2012.

Pareciera que el pueblo de México tiene esquizofrenia esperando elecciones limpias, transparentes y democráticas cuando el INE opera totalmente para el poder presidencial y con el antecedente inmediato de los procesos electorales en el EdoMéx y Coahuila donde se desarrollaron elecciones de Estado por encima de la voluntad popular, son ejemplo claro de lo que se viene para 2018.

¿Qué espera el pueblo de México para cambiar el régimen político que ha traicionado los intereses de la patria y de su pueblo?

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