Ricardo Anaya, el astuto presidencial que trabajó para el PRI en el “Pacto por México” y luego dejó en el camino a RMV y a MAM

Imagen: Ilustrativa

Columna: La Bola de Cristal

El astuto Ricardo Anaya se salió con la suya al conseguir el apoyo del PRD y de Movimiento Ciudadano para ser el abanderado de la coalición denominada “Frente por México”  conformada por el Partido Acción Naiconal y los dos partidos “izquierdistas” mencionados.

Esta atípica coalición logró buenos resultados al obtener el triunfo en las elecciones locales en los estados de Durango, Veracruz, Quintana Roo y  Nayarit donde el PAN y el PRD lograron arrebatarle al PRI dichas entidades que formaban parte de la estructura del tricolor.

La realidad es que estos partidos han logrado meterse a la pelea electoral uniendo sus pírricos porcentajes individuales para lograr competir contra el voto duro del PRI y el fuerte empuje de López Obrador quien lleva más de 12 años en campaña política permanente.

 

Asenso de Ricardo Anaya en el marco del Pacto por México

Ricardo Anaya y Enrique Peña Nieto

Ricardo Anaya logró posicionarse dentro del PAN cuando terminó el sexenio de Felipe Calderón y se colocó como un cercano a Gustavo Madero quien comenzó una pugna política en contra del calderonismo al interior del partido por la derrota de 2012, donde Josefina Vázquez Mota fue vista como una candidata a modo para impulsar la victoria de Peña Nieto en un pacto realizado en las altas esferas del poder, mismas que llevaron a Los Pinos, a Felipe Calderón en 2006 con ayuda del PRI y de Elba Esther Gordillo. 

En el marco del Pacto por México, Gustavo Madero, entonces presidente del PAN, logró imponer a Ricardo Anaya como presidente de la Cámara de Diputados en la LXII Legislatura durante en el segundo año del sexenio peñista donde el PRI y el PAN fueron aliados para impulsar la mayoría de las reformas estructurales, excepto en la reforma fiscal donde el PRI se alió con el PRD para sacar la nueva miscelanea de impuestos.

Ya como titular de la Cámara de Diputados operó tras bambalinas los famosos “moches” donde los diputados cabildeaban recursos en la Ley de Egresos para obra pública donde los legisladores cobraban entre el 20% y el 30% de los recursos obtenidos en las negociaciones presupuestales donde el Gobierno Federal abrió la chequera que endeudó al país hasta niveles del 50% del Producto Interno Bruto (PIB) para aceitar las votaciones en el Congreso durante las reformas; laboral, educativa, energética, financiera y de telecomunicaciones. 

Ricardo Anaya fue el operador del PAN en la Cámara de Diputados para sacar adelante todas las reformas estructurales que Peña Nieto y el PRI impulsaron a través del Pacto por México y que según sus declaraciones recientes, el gobierno actual ha tenido un “desempeño mediocre” (sic), pero el mismo y su partido ayudaron a cambiar el marco jurídico en beneficio del régimen político.

Frente por México

Dirigencia en el PAN

Posteriormente Gustavo Madero como dirigente del PAN entregó a Ricardo Anaya la dirigencia del partido para buscar otra posición política, sin embargo una reforma en los estatutos de Acción Nacional permitió que Javier Corral y Ricardo Anaya se enfrentaran por la dirección del partido donde Anaya triunfó y posteriormente negoció con Corral para que fuera el abanderado del PAN en la elección para gobernador de Chihuahua.

Desde la dirección en el PAN logró aglomerar el poder político para diezmar la influencia de Gustavo Madero y de los calderonistas donde destacaba Margarita Zavala y su aspiración presidencial por las siglas del blanqui-azul. De igual forma en la recta final del camino dejó fuera a Rafael Moreno Valle a cambio de que su esposa sea la próxima candidata a la gubernatura de Puebla.

Finalmente logró cerrar filas con Alejandra Barrales para dejar fuera a Miguel Ángel Mancera a cambio del control de la nomenclatura en la elección de la candidatura en la Ciudad de México para las tribus del PRD y a Dante Delgado le permitió impulsar a Alfaro en Jalisco para que sea el abanderado tripartidista.

Finalmente habrá que ver hasta donde le alcanza a Ricardo Anaya para competir a través de una coalición donde no existe postura ideológica conjunta o un proyecto de nación donde congenien los partidos que conforman la alianza.