Salinas traiciona a Peña y cierra filas con Anaya y Fernández de Ceballos para aniquilar el modelo presidencialista mexicano

Imagen: Ilustrativa

LNR.- El pragmatismo de la derecha mexicana en lo más profundo del deep state ha puesto las cartas sobre la mesa en el presente proceso electoral para renovar el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. En ese sentido los poderes fácticos empresariales del país han decidido descararse en contra de López Obrador ante la benevolencia de Peña Nieto por mantener la estabilidad política del país hacia una transición pacífica con el nuevo mandatario que hoy es puntero en las encuestas.

Las señales de la agenda política son claves, Peña Nieto estaría dispuesto a entregarle la Presidencia de la República a López Obrador a cambio de posicionar a Raúl Cervantes al frente de la Fiscalía General de la República los próximos dos sexenios, situación que salvaguardaría la integridad de todo el gabinete actual en el marco de una nueva administración que si representa un cambio paradigmático para la historia del país.

La señal más abierta fue enviada por Yeidckol Polevsky quien señaló en una transmisión de Televisa que “Raúl Cervantes había sido un magnífico procurador” y de igual forma se refirió como presos políticos a los priistas detenidos en Chihuahua acusados por desvío de recursos.

Sin embargo, los empresarios que se sienten “patrones” del régimen político saben que Andrés Manuel López Obrador llegaría a la presidencia sin compromisos con esta oligarquía empresarial y en ese sentido han decidido tomar la batuta de la estrategia para intentar frenar la llegada del tabasqueño a la silla presidencial. Este maquiavélico plan está siendo operado por Diego Fernández de Ceballos y Carlos Salinas de Gortari.

La primer señal fue bajar a Margarita Zavala de la contienda, obediente a los dueños del país asintió sin ir al segundo debate presidencial como obediente empleada. Posteriormente fue la llegada de Rene Juárez Cisneros a la dirección del PRI, funcionario salinista que llegó a la dirección tricolor para enviar el mensaje claro de que el sexenio peñanietista ha terminado y con el, su control hegemónico sexenal.

La salida de Ochoa Reza es una derrota para Luis Videgaray, quien como Canciller no deja de enviar señales de servilismo diplomático para respaldar la presión de Estados Unidos sobre Venezuela a través del denominado Grupo de Lima donde México encabeza los posicionamientos  para exigir la invalidación del proceso electoral donde Nicolás Maduro se reeligió como presidente de aquella nación. Sin embargo, el alza en los precios del petróleo son oxigeno puro para el régimen chavista que se jugó todas sus cartas geopolíticas reduciendo 6 veces su producción de petróleo según información de BBC para forzar que el mercado elevara el precio del barril de crudo sobre los 80 dólares en los que hoy ronda actualmente.

Recientemente trascendió que Grupo Femsa (Coca-Cola) y Herdez habían enviado información a sus empleados para alertarlos sobre el peligro del populismo y los peligros de la devaluación y la inflación. Este es un mensaje claro de la oligarquía nacional para incidir en el resultado de la elección presidencial en respaldo de Ricardo Anaya y en contra de López Obrador.

El objetivo de la oligarquía mexicana encabezada por Salinas y Ceballos busca aniquilar el régimen presidencialista que ha generado estabilidad política a lo largo de los años en México en comparación con otros gobiernos latinoamericanos. El objetivo de los poderes extranjeros es debilitar la primera magistratura del país para tomar un mayor control político sobre el país.

El PRI le abrió las puertas a todas las reformas estructurales impulsadas por el extranjero, pero ahora, le abre las puertas a su hijo político, Andrés Manuel López Obrador, pero lo acompaña un Congreso priista revestido de MORENA para equilibrar el poder institucional con los poderes fácticos empresariales que hoy han decidido revelarse ante el poder presidencial en una abierta afrenta en contra del sistema político mexicano.

Inclusive estos poderes fácticos intentaron terminar con el fuero del presidente en la última sesión del Senado de la República de la presente LXIII Legislatura, pero la vieja guardia del PRI no cedió ante la presión de los autonombrados “amos de México” y no votaron el dictamen que ya venía aprobado por la Cámara de Diputados.

La estrategia es clara, el voto duro del PRI controlado por Salinas y sus operadores votarán por Anaya por órdenes de Salinas de Gortari a través de Rene Juárez Cisneros y mantendrá el voto por sus candidatos locales y a legisladores para mantener presencia partidista.

Se viene el último estirón del proceso electoral y el mensaje es claro, la derecha apuesta por sumar los  porcentajes del PRI y el PAN en la elección presidencial y el sacrificado es José Antonio Meade para contender con López Obrador.