Gobierno de Trump ordena desestabilizar México a través del aumento de flujo de armas y municiones; situación se refleja en el aumento de la violencia durante comienzo del sexenio de AMLO

LNR.- La prensa conservadora ha señalado puntualmente el aumento de la violencia en México durante los dos primeros meses (diciembre de 2018 y enero de 2019) del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Los datos duros registran 6,307 homicidios dolosos, lo que coloca a la actual administración con el arranque más violento en la historia según información de Forbes.

La cifra también es 98% superior a la registrada en el periodo de diciembre de 2012 a enero de 2013, primer bimestre del gobierno de Enrique Peña, cuando hubo 3,184 homicidios dolosos, de acuerdo con El Financiero. De igual forma, es también 214% superior a la cifra registrada en el periodo de diciembre 2006 a enero 2007, primer bimestre del gobierno de Felipe Calderón, cuando hubo en el país 2,008 homicidios dolosos.

Sin embargo, la raíz del problema de la violencia en México es la proliferación de armas de fuego provenientes principalmente de Estados Unidos, Rusia, China e India. De igual forma, el otro pilar es el ato consumo de drogas en Estados Unidos que abastecen financieramente al crimen organizado en México.

El aumento de la violencia en México está completamente ligado a los intereses geopolíticos de Estados Unidos derivado de la llegada de Andrés Manuel López Obrador que representa un cambio de estrategia con la intención de formar un ejercito de paz a través de la Guardia Nacional que lejos de perseguir a los narcotraficantes busca la pacificación México con un nuevo cuerpo de seguridad.

Aumento de homicidios dolosos ligado directamente al aumento de tráfico de armas

Según información del portal Noticias Tulum las rutas de tráfico de armas sigue intacto e inclusive se ha potencializado el tráfico de armamento hacia territorio mexicano. Con base en fuentes de funcionarios de la Fiscalía General de la República (FGR) y del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) se establece que en la frontera norte, principalmente en las regiones de Piedras Negra, Agua Prieta y Nogales, ingresa en promedio una tonelada de armamento cada 45 días, en su mayoría pistolas de grueso calibre y municiones para fusiles de asalto.

El volumen de armas que ingresan ilegalmente a México se estima que podría ser de entre 70 a 72 fusiles de asalto o entre 245 a 250 pistolas de diversos calibres por cada tonelada de peso que llega a través de contenedores sellados en buques de carga de firmas reconocidas mundialmente.

Delincuentes Mejor Armados

Así, según los datos que conoce el propio gobierno federal se presume que a la fecha podrían estar ingresando al país, un promedio de 350 fusiles de asalto o mil 225 pistolas de diversos calibres y de última generación por mes, aparte de las municiones y aditamentos de estas, que tienen como principal destino los grupos del crimen organizado.

Eso es lo que ha hecho que hoy el poder de fuego de los carteles de las drogas esté en aumento, el que se manifiesta de manera constante, al menos en los últimos tres meses, de los índices de homicidios dolosos, los que en su mayoría son cometidos con armamento de grueso calibre, poco convencional y de alto costo económico.

De acuerdo a los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) del gobierno federal, casi el 70 por ciento de los homicidios registrados en los últimos 3 meses, han sido cometidos con armas de grueso, de última generación, de alto costo, por lo que ha quedado atrás los homicidios del crimen organizado ejecutados con pistolas y fusiles similares a los utilizados por las fuerzas policiales.

Según José de Jesús González Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados, quien toma como base los decomisos de armas hechos por la FGR a miembros detenidos de los carteles de las drogas, “cada vez es más frecuente la portación de armamento con características especiales por su potencialidad, alcance, penetración y capacidad de fuego”.

El nuevo tipo de armas que se presume en poder de los carteles de las drogas, y que se ha comenzado a detectar en base a los decomisos hechos por las fuerzas federales de seguridad y por la FGR, tiene que ver con fusiles Barret calibre .50, así como con armas de fuego denominadas “de nueva generación”.

En esa categoría se encuentran armas como la subametralladora y la pistola FN Herstal de fabricación Belga, “conocida como Five-Seven y que por sus características técnicas así como por las cualidades de su munición, -subsónica, trazadora y de penetración- es capaz de traspasar blindajes y es llamada coloquialmente matapolicías”.

Otras armas ya consideradas de manejo común entre los carteles de las drogas, que han incrementado la capacidad de fuego de esas organizaciones y que las han tornado más peligrosas, son las llamadas “armas antimateria”, destinadas no sólo a neutralizar el objetivo humano, sino destruir todo el entorno que lo resguarda, como vehículos y viviendas.

En el renglón de las “armas antimateria” que ahora comienza a utilizar el narco para incrementar su poder ofensivo, destacan, de acuerdo con los decomisos realizados por la FGR realizados en los últimos tres meses, los cohetes antitanques de los tipos M72 y AT-4, los lanzacohetes RPG-7, los lanzagranadas MGL calibre 37 y 40 Mm., las granadas de 37 y 40 milímetros y las granadas de fragmentación.

Los nombres y calibres de estas armas pueden no decir mucho, pero son las mismas que utilizan algunos de los principales grupo terroristas de todo el mundo, como Al Qaeda, Hamas, Hezbollah, Boko Haram, Los Talibanes, La Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejercito Republicano Irlandés (IRA) y el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS) de Irak.

Millones en armamento

Según el ranking elaborado por la Revista Forbes Israel, para armarse el grupo terrorista Estado Islámico cuenta con recursos anuales por el orden de los 2 mil millones de dólares, Hamas dispone de más de Mil Millones de dólares, las FARC cuenta con más de 600 millones de dólares por año, Hezbollah usa un fondo anual de 500 millones de dólares, Los Talibanes tienen acceso a 400 millones de dólares, y Al Qaeda cuenta un presupuesto para armamento por más de 150 millones de dólares.

Esas cantidades no distan mucho de las que disponen los carteles de las drogas en México, en donde se estima, según el CISEN, que el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) invierte 120 millones de dólares al año en equipo de guerra, en tanto que el Cartel del Pacifico destina más de 90 millones de dólares para armamento.

Las estimaciones de inteligencia del gobierno federal apuntan a que Los Zetas invierten 70 millones de dólares por año, apenas 10 millones más de lo que aplica para armamento el Cartel del Golfo, mientras que los carteles de La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, Los Arellano Félix, el Cartel de Juárez, La Línea y Los Beltrán Leyva, gastan en promedio anual entre 45 a 55 millones de dólares por año en la adquisición de armamento.

De esa forma, mientras que a los grupos terroristas más importantes del mundo se les estima un gasto promedio anual de más de 5 mil millones de dólares en armas, los carteles de las drogas en México destinan casi 400 millones de dólares en ese renglón, es decir, casi un 8 por ciento del gasto principal global en armas.

Para el departamento de Estado de Estados Unidos, el gasto global que hacen los grupos de terroristas y carteles de las drogas para comprar armas cada año en todo el mundo es de 8 mil millones de dólares, lo que aun así representa casi un cinco por ciento el gasto que los carteles mexicanos de la drogas hacen en ese renglón.

Flujo de Armas sin Freno

Se estima que actualmente son sólo cuatro los carteles de las drogas los que tienen conexión con distribuidores internacionales de armas, el resto de las organizaciones criminales que operan en el país se abastecen de armamento a través de compras indirectas o por intermediarios de los principales carteles, muchos de ellos sus enemigos.

Los cuatro carteles que funcionarios de inteligencia federal también identifican como los principales compradores de armas desde el exterior del país, debido a su capacidad económica, son el Cartel Jalisco Nueva Generación, el Cartel del Golfo, el Cartel de Los Zetas y el cartel del Pacífico; el resto, se arma con los remanentes que no utilizan estos grupos.

Las rutas de las armas

Al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) le llega al menos dos veces por año un cargamento de armas que arriba a suelo mexicano por cualquiera de los puertos de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, o Manzanillo, en Colima; la organización que lidera Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, destina casi 120 millones de dólares al año para hacerse de armamento el cual le llega desde China y Centroamérica, aseguró una fuente del interior del cartel.

El CJNG no es el único que destina gran parte de sus utilidades económicas que deja su ilícita actividad para el fortalecimiento de su infraestructura criminal. Mediante un cada vez más sofisticado equipamiento de guerra, todos los carteles de las drogas en México han venido incrementando su capacidad de fuego, el que supera por mucho a los cuerpos de seguridad convencional en todo el país.

El segundo cartel mejor equipado en cuanto a su armamento, de acuerdo con fuentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, es el del Pacífico, el que una vez lideró Joaquín Guzmán Loera y que hoy es encabezado por triunvirato que lo conforman Rafael Caro Quintero, Ismael “El Mayo” Zambada y Alfredo Beltrán Guzmán, “El Mochomito”.

Fuentes del interior de ese cartel estiman que los gastos para equipamiento de armas de los más de 6 mil integrantes que puede tener esa organización superan los 90 millones de dólares anuales, los que son pagados a proveedores que radican en Estados Unidos y que ahora introducen el armamento por Piedras Negras, Nogales y Agua Prieta.

Por su parte, según estimaciones de funcionarios de la Fiscalía General de la Republica, el cartel de los Zetas se abastece de armamento proveniente de Centroamérica, principalmente de países como Nicaragua, Guatemala y El Salvador, en donde los volúmenes anuales de compra de armas superan los 70 millones de dólares, el que es casi equiparable al gasto que hace el Cartel del Golfo, a través del suministro de armas que recibe desde el estado de Texas, en Estados Unidos, cuyo monto se estima en los 60 millones de dólares por año.