Imagen: Gob de QRoo

Columna: La Bola de Cristal

El municipio de Benito Juárez con cabecera en el polo turístico de Cancún atraviesa su peor crisis en materia de seguridad pública con la ola de ejecuciones, asaltos, secuestros y robos generalizados que suceden prácticamente todos los días en la entidad. De igual forma la violencia ha llegado en menor medida a Playa del Carmen y a Tulum.

La administración de Remberto Estrada del partido verde al frente de Benito Juárez simplemente ha sido desastrosa. De igual forma, el papel del “gobierno del cambio” encabezado por Carlos Joaquín González simplemente no ha podido con el paquete de ofrecer un ambiente de paz y tranquilidad.

En plena temporada baja, el arribo de turistas ha disminuido más de lo normal en comparación con el año pasado según la propia cadena A&M, misma que a través de su vocera señaló tajantemente que sus operaciones disminuyeron derivado de la publicación de la alerta de viaje por parte del gobierno de los Estados Unidos.

El número de ejecutados alcanzó la cifra de 150 personas en Cancún después de que transcendiera la información de las dos personas asesinadas en playa delfines en plena zona hotelera.

El estado está en una emergencia y las autoridades no son capaces ni de dar la cara para afrontar la responsabilidad de la caótica situación.

La realidad es que no existe una estrategia integral por parte del gobierno para poder solucionar los graves problemas sociales que alimentan las filas del narcotráfico como una falsa salida de la pobreza y marginación que existen en Quintana Roo.

El problema más grave es que la entidad depende de su buena imagen para atraer el turismo nacional e internacional, misma que se está deteriorando por el fenómeno de violencia que ya tiene cifras alarmantes e históricas.

Ejecuciones en la 5nta Avenida de Playa del Carmen y en la Zona Hotelera de Cancún son un grave síntoma de la perdida de gobernabilidad, pero lo más lamentable es que los responsables no son capaces de entender que se requiere de una estrategia contundente para lograr la regeneración del tejido social.

Se requiere invertir en educación, en deporte y sobre todo establecer programas tangibles para alejar a los jóvenes de las filas del narcotráfico, porque actualmente los cancunenses prefieren arriesgar la vida como tiradores de droga que vivir una vida de pobreza totalmente indigna.

El gabinete de Carlos Joaquín y el cabildo de Benito Juárez se han mostrado como una bola de ineptos que no entienden la realidad alarmante que se vive.

Tienen que salvar a la juventud quintanarroense de la marginación para poder terminar con el fenómeno sistemático de violencia. Se requiere de proyecto a mediano y largo plazo que abarque en un sentido multidimensional que logre la regeneración de la sociedad.

Medidas necesarias para terminar con la violencia

Es imperante terminar con la explotación laboral en el sector turístico, brindar desayunos escolares en todos los planteles del estado, ofrecer becas universales a todos los estudiantes para que puedan pagar su transporte, brindarle autonomía a la UQRoo y abrir un plantel universitario en cada municipio de la entidad, instaurar becas deportivas e instructores pagados desde el Estado, incluir clases de música, danza y civismo en los niveles básicos.

Básicamente se requiere de un buen gobierno que ofrezca oportunidades en una entidad donde abunda la riqueza, pero su distribución es desigual y se ha concentrado de manera irracional.

¿Dónde están los miles de millones de pesos que Borge saqueó a la entidad?

Es necesario recuperar esos recursos e invertirlos en nuestros jóvenes para poder terminar con la ola de violencia que sigue incrementando porque el problema de raíz no se está atacando y por el contrario el escenario se puede recrudecer aún más hasta colapsar el sector turístico en su totalidad. 

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