Foto: Robin Canul / Inundaciones Península de Yucatán 2020

LNR.- La asociación ambientalista Greenpeace México señaló que las graves inundaciones registradas en la Península de Yucatán, a consecuencia de las tormentas tropicales “Amanda” y “Cristóbal”, demuestran cómo el cambio climático pone en riesgo la integridad ambiental de la zona y del país en su conjunto, ya que esta área es fundamental para la captura de carbono y la recarga de agua a nivel nacional.

La organización ambientalista manifestó que los serios daños sufridos por comunidades en Hopelchén, la región de los Chenes, Campeche, donde se estima que se perdieron por lo menos el 80 por ciento de los apiarios y parcelas de familias campesinas organizadas en cooperativas, representan el ejemplo de cómo el cambio climático, derivado del incremento en la temperatura del planeta, los grandes proyectos de infraestructura como el “Tren Maya” y la proliferación de la agricultura industrial, entre otros, está afectando seriamente el delicado equilibrio ecológico de la Península.

Al respecto, Viridiana Lázaro, especialista en Agricultura y Cambio Climático de Greenpeace México, advirtió que “con el cambio climático, las tormentas  son cada vez más frecuentes y violentas, lo que causa daños severos en las comunidades más vulnerables, que además han sido sistemáticamente despojadas de sus tierras para imponer megaproyectos turísticos o agroindustriales que agudizan la deforestación de la selva maya, tal es el caso de las granjas porcícolas, que han sido denunciadas por la organización en el reporte “La carne que está consumiendo al planeta”.

“Sobre este último punto, el grupo empresarial que detenta el mayor número de estas granjas, conocido con el nombre comercial de Kekén, argumentó que ellos son una empresa ambiental y socialmente responsable. Sin embargo, Greenpeace le dirigió una carta solicitando pruebas de ello, a la cual no respondió”, indicó.

Greenpeace México recordó que los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, que integran la Península de Yucatán, destacan por ser zonas prioritarias para la conservación de la biodiversidad e importantes sumideros de carbono y constituyen la principal reserva de aguas subterráneas en México, con cuatro grandes acuíferos de recarga, que representan un tercio de las recargas de agua dulce en el país.

Afirmó que tal como se documentó el informe “La carne que está consumiendo al planeta”, las granjas porcícolas representan un grave riesgo para los cenotes y para las especies endémicas que los habitan, pues las heces de los cerdos son una fuente de contaminación importante, tal como lo demuestra el análisis de aguas que se realizó para el informe, el 60 por ciento de las muestras presentó contaminación.

Por otro lado, agregó, los pobladores de Kinchil, Maxcanú y San Fernando, en Yucatán, están a la espera de poder entrar a sus campos de cultivo para evaluar la dimensión del daño que provocaron “Amanda” y “Cristóbal” en las cosechas, pues se teme que las lagunas de oxidación que utilizan las granjas porcícolas para sus descargas, se hayan desbordado, dañando los suelos agrícolas, por la presencia de contaminantes como nitratos y amonio en los desechos de los cerdos.

Al respecto, Greenpeace México respaldó recientemente una carta que la “Alianza Maya por las Abejas Kaabnalo’on” dirigió al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para alertar sobre el ecocidio que está ocurriendo en la Península de Yucatán, a causa de “un modelo de ‘desarrollo’ que responde a las necesidades de expansión del capital de empresas transnacionales que merma esta actividad apícola y agroecológica comunitaria, por el deterioro de los sistemas ambientales, las dinámicas globales del mercado, los fenómenos naturales atípicos y las políticas gubernamentales erradas”

Además, la agrupación civil formó parte de las organizaciones que recientemente firmaron una carta enviada al propio presidente de la República para protestar contra la construcción del Tren Maya, megaproyecto de infraestructura a todas luces insostenible en materia ambiental, pues puede ocasionar serias consecuencias para el delicado equilibrio ecológico de la Península de Yucatán y el sureste del país en su conjunto.

“México necesita políticas públicas que ayuden a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y frenar la pérdida masiva y acelerada de la biodiversidad, es urgente una transición hacia un modelo sostenible que incluya la agroecología, el apoyo a los productores locales y el comercio justo”, expuso Viridiana Lázaro, al reiterar el llamado a López Obrador, para que ponga a las personas y al medio ambiente como prioridad en la recuperación económica del país.

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