Imagen: Cancún / El Universal

Columna: Más allá de la palabra

La realidad es evidente, los hechos aunque pretendan ocultarse, siempre salen a luz pública.  Cuando las autoridades estatales hablan de un Quintana Roo que avanza y en el que no existe mayor problema, lo hacen desde un estado y un país que no son ni Quintana Roo, ni México; es como si vivieran con Alicia en el país de las maravillas.

Lo cierto es que ni la propaganda excesiva para presentar a Cancún y Playa del Carmen, los principales productos turísticos del estado, como parte de un “paraíso irresistible”,  puede soslayar la realidad violenta que lejos de ser combatida efectivamente, va en aumento; grupos delictivos que pelean por mantener control, corporaciones policiales rebasadas y en las que muy probablemente también existan elementos coludidos con el enemigo que dicen combatir.

Señales claras hay de sobra; continuos asesinatos en modalidad de ejecución; muchos de los ultimados presentan el clásico tiro de gracia en la cabeza, lo que revela presuntos  ajustes de cuentas entre grupos  que pelean por la plaza que significan Solidaridad y Benito Juárez, entre otros.

Por si lo anterior fuera poco, los intentos de secuestro comienzan a presentarse; ayer precisamente, según información de Por Esto, un empresario regiomontano  fue el objetivo de un intento de secuestro, del que pudo salvarse gracias a su acción a tiempo. De no haberse percatado antes de que se presentará el problema, hoy estaríamos hablando del tema en otro tono, uno más triste e indignante.

Y así se han dado ya muchos sucesos y todo indica que deberá ser la ciudadanía la que ponga orden, no parece haber señales que indiquen que las autoridades federal, estatal y municipales pretendan cambiar su habitual acontecer diario, el del discurso llenos de simplismos y salidas fáciles para no enfrentar con acciones un problema del que son parte fundamental, y de cero empatía real y solidaria con la tarea de hacer, más que de solo decir.

La ciudadanía en cambio, tiene ante si la posibilidad de accionar, buscar formas de protección y de fiscalización dirigida a las instituciones que debieran trabajar en cada nicho para potenciar realmente en todos los ámbitos; el de seguridad, el laboral, el de salud y el más importante el de aplicación real a la norma y a la ley, por parte de la autoridad que hoy invisible, se congratula a sí misma con el discurso.

Dicen que no pasa nada, y en efecto, la respuesta más seria y contundente a todos los representantes y funcionarios gubernamentales, es sencilla; no señores no pasa nada por sus cabezas llenas de todo, menos de acciones para mejorar a este estado y a este país; ustedes viven en  una nación y en un estado, en el que los ciudadanos ya no les creemos, porque son parte del ejercicio diario de la violencia que afirman combatir, son parte del problema más grave; parecen personajes felices en medio del caos que ustedes permiten con una sonrisa cínica desde la silla en su país, uno que no existe y en el que viven junto a ella, su mejor amiga si así quieren llamarle; ustedes viven muy alejados de la realidad de México y Quintana Roo, con Alicia su país de las Maravillas.

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