Imagen: Enrique Peña Nieto facebook

 

Columna: La Bola de Cristal

Donald Trump es quien impulsa la re-negociación del TLCAN desde Washington. Desde su campaña electoral, el entonces candidato hizo de la oposición al TLCAN una de sus principales banderas proselitistas. Por ejemplo, Trump afirmó el 12 de marzo de 2016 que “el TLCAN devastó Ohio, un desastre del cual jamás se recuperó.” Menos de dos meses después, el 17 de mayo de 2016, Trump calificó al TLCAN como “el peor tratado económico en la historia de Estados Unidos.”

En algo tiene razón el polémico Donald Trump, la realidad es que la industria automotriz localizada en el estado industrial de Ohio tuvo que cambiar de locación sus plantas armadoras hacia México para poder sobrevivir en el mercado global. Sin embargo, los únicos beneficiados con esas decisiones son propietarios de las industrias ya que los empleados norteamericanos perdieron sus empleos y en México no se paga ni remotamente cerca de lo que se pagaba en los Estados Unidos.

 Donald Trump insiste en que el TLCAN representa para Estados Unidos un déficit comercial de 60 mil millones de dólares, tan solo con México. Además, amenazó con dar por terminado el tratado.

Las señales de alerta se prendieron en México y en Canadá. El 27 de abril, Trump anunció que tanto el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, como el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, le habían solicitado “renegociar” el TLCAN en vez de darlo por concluido. “Acepté”, dijo Trump, “con la condición de que si no alcanzamos un acuerdo justo para todos, lo terminaremos.”

Negociaciones dilatadas con tintes políticos 

La amenaza es especialmente peligrosa para México. Se calcula que 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino el mercado estadounidense. “66 por ciento del comercio que México realiza con el mundo” implica al TLCAN, según el informe enviado al Senado mexicano.

La dependencia económica de México hacia Estados Unidos pone especial presión a la delegación mexicana. El Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico calcula que el fin del TLCAN costaría a la economía mexicana entre 1,5 y 2,5 por ciento de su Producto Interior Bruto.

Otro factor debilita la posición mexicana en las negociaciones: en julio de 2018 habrá cambio de gobierno en México. Encuestas recientes dan una ligera ventaja a Andrés Manuel López Obrador. El oficialista PRI espera cerrar la renegociación del TLCAN antes del cambio de gobierno y, posiblemente busquen incluir el tema político en las últimas negociaciones con Estados Unidos.

El TLCAN aceleró el comercio entre Estados Unidos y México desde 1994

El TLCAN aceleró el comercio entre Estados Unidos y México desde 1994

La delegación estadounidense conoce estos factores, y la ventaja que le representan. La cuarta ronda de negociaciones concluyó “exitosamente” en Arlington, Virginia, el pasado 17 de octubre. Con ello han concluido las pláticas en temas como las pequeñas y medianas empresas, y se avanzó en asuntos como la competencia, el comercio digital y las buenas prácticas regulatorias.

Pero los éxitos son más claros para unos que para otros. Al comenzar la quinta ronda, por ejemplo, Estados Unidos logró un triunfo importante al flexibilizarse la posición de México en cuanto a la demanda estadounidense de que el tratado comercial sea renegociado cada cinco años (cláusula “sunset”), algo que había sido rechazado en un principio por los representantes mexicanos.

La quinta ronda se prolongará hasta el 21 de noviembre, cuando se dará a conocer el informe correspondiente. Los mercados, entre tanto, ya rinden el suyo. Tras el anuncio sobre la “cláusula sunset”, el peso mexicano revertía su tendencia a la baja y recuperaba terreno en su cotización frente al dólar, alcanzando su mejor nivel en dos semanas.

Sin embargo, el verdadero plan del PRI es ceder ante todas las presiones de los estadounidenses para eliminar el arbitraje internacional y quedar a expensas de los caprichos de los Estados Unidos a cambio de que mantenga la relación comercial. El Gobierno de México plantea la posibilidad de adecuarse totalmente al plan de Trump a cambio de que se le permita elegir al sucesor de Peña Nieto aunque esto implique un fraude electoral y una imposición en el poder. 

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