Imagen: Servindi

Columna: La Bola de Cristal

El desarrollo social y económico de una nación está intrínsecamente relacionado con la alimentaciónde su población y con la capacidad de sus habitantes para desarrollar actividades académicas o físicas de acuerdo con su roll en la sociedad.

El ejemplo extremo está en Somalia o Haití donde la pobreza alimentaria es el problema que tienen que afrontar millones de personas para no morir por falta de alimentos o de agua purificada para poder subsistir.

México no está tan lejos de este escenario de hambruna y para muestra están las cifras del INEGI que establecen que en el país existen 9.4 millones de mexicanos en situación de pobreza extrema que son incapaces de alimentarse todos los días de manera mínima.

Nuestro país aglomera un total de 53.4 millones de mexicanos que afrontan alguna situación de pobreza y el refresco es parte de la dieta diaria de todos esos connacionales que encuentran en las bebidas azucaradas una manera de alimentarse para sentirse satisfechos y con la energía para realizar sus actividades laborales o académicas.

Desafortunadamente México es el país que más consume refresco per cápita y está relacionado con los niveles de pobreza en la población que encuentra en las bebidas azucaradas una solución a corto plazo para calmar el hambre, sin embargo, en el largo plazo esta dieta alta en azucares provoca diversas enfermedades donde destaca la diabetes.

Tan solo en el año 2017 se han reportado 355 mil nuevos pacientes por diabetes y 105 mil muertes, además de representar un gasto de 4.7 mil millones de pesos para el sector salud de México.

En ese sentido, las farmacéuticas encuentran en la población mexicana un gran negocio para el abastecimiento de medicamentos para controlar los diferentes tipos de diabetes.

Imagen: Mujer ciega por la diabetes / El País

México en una crisis sistemática que comienza con la alimentación

Los problemas de México comienzan en la alimentación de la población, para que el país se levante en una nueva revolución de conciencia se necesita que la gente este bien alimentada para que se le permita pensar y educarse. Una verdadera reforma educativa para México debe contemplar el abastecimiento de desayunos escolares con frutas, verduras y alimentos de calidad nutricional que permitan romper con el ciclo de la mal nutrición y la pobreza en las nuevas generaciones.

La sangrienta guerra entre las instituciones del Estado y los diferentes cárteles de la droga son un síntoma más de la desigualdad social y la rebeldía de los jóvenes para no condenarse a una vida de marginación y pobreza.

La realidad es que para transformar la realidad de México en todos los sentidos se debe comenzar por una buena alimentación de todos los habitantes de esta nación que cambiaron sus hábitos alimenticios tradicionales por la Coca-Cola y las tortillas de maíz transgénico.

Está en cada uno de los mexicanos rebelarse ante un sistema que los mantiene con la barriga llena a través del refresco que posteriormente los condena a vivir enfermos de diabetes.

Nuestro país se emancipará de sus colonizadores cuando se percate de que está siendo envenenado lentamente a través de bebidas azucaradas y alimentos de mala calidad que solo calman el hambre pero que los mantienen mal nutridos y a expensas de padecer diversas enfermedades derivado de la falta de nutrientes esenciales para el funcionamiento del cuerpo.

Imagen: Proceso

“Eres lo que comes”, dice un dicho popular con mucha razón, mientras naciones como Francia o Alemania se preocupan por ofrecer los mejores alimentos a su población con desayunos escolares de la mejor calidad financiados desde el Estado, mientras tanto en México la población está condenada a morir por su ignorancia y su necesidad de alimentarse para sobrevivir.

La Coca-Cola es el triunfo de la neo-colonización del imperialismo del siglo XXI, una bebida negra capaz de saciar el hambre de los pueblos conquistados a cambio del deterioro de la salud colectiva de la población cegada por la adicción y la mercadotecnia yanqui.

La revolución de la conciencia empieza por el estómago, un cuerpo sano es capaz de pensar y cuestionar los designios de un sistema global que quiere utilizar a la población como ganado para perpetuar un sistema capitalista que prioriza la generación de riqueza en un sistema financiero ficticio basado en papel moneda mientras el planeta tierra se consume y los seres humanos son manipulados a través de una mala alimentación.

El día en que los hogares mexicanos dejen de consumir los volúmenes exorbitantes de refresco, ese día comenzará el cambio que el país requiere.

Esta historia continuará…

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