Foto: Heriberto Paredes

LNR.- Hasta el momento se reportan 96 muertos y más de 200 personas heridas en relación al poderoso terremoto que sacudió México el pasado 07 de Septiembre de 2017, afectando en mayor medida a las entidades de Chiapas y Oaxaca. Sin embargo, lo peor está por venir, la verdadera tragedia apenas comienza y lo más difícil está en comenzar la reconstrucción de la infraestructura de escuelas y hospitales afectadas.

Uno de los factores que vislumbran el difícil futuro de la sociedad se encuentra en la corrupción demencial en las instituciones, mismas que están siendo acaparadas por los diferentes niveles de gobierno, no para ser distribuido sino para asignarse a conveniencia.

El Palacio Municipal de Juchitán se disponía a recibir las fiestas patrias, había llenado la plaza con banderas mexicanas pero se encuentra en ruinas.

Foto: Heriberto Paredes

 

Ayuda que no llega

“El apoyo del gobierno federal–afirma Leticia Orozco, una de las personas lesionadas en la población de Unión Hidalgo– se está quedando en manos del gobierno municipal, todo se está concentrando en el aula de una escuela para que se le tomen fotos”. Si se recorren los distintos municipios vecinos de Juchitán es posible corroborar esta situación y por lo menos en San Mateo del Mar, Unión Hidalgo, Asunción Ixtaltepec e Ixtepec, esto es lo que ocurre según información de RT.

La lógica dice que si se tienen ayudas, entre víveres y medicamentos, es necesario consolidar una red que permita la distribución adecuada para que estas ayudas lleguen a la mayor cantidad de familias afectadas. Sin embargo, en los cuatro días posteriores al terremoto, las ayudas se fueron concentrando en manos del DIF (Desarrollo Integral para la Familia) sin contar con que llegaron de distintas asociaciones civiles, organismos no gubernamentales y de parte de grupos de ciudadanos que solidariamente entregaron alrededor de 100 toneladas de acopio; una vez concentrados, no se distribuyeron inmediatamente y las quejas no se hicieron esperar.

La situación en Asunción Ixtaltepec es similar: ante el alarmante panorama de destrucción la población de este municipio empezó a organizarse para juntar alimentos y tener un lugar seguro, por lo que una cancha deportiva en la cuarta sección sirvió de albergue; días después el DIF llegó y se adjudicó no sólo el albergue sino las tareas de distribución de los pocos alimentos y medicamentos que habían llegado. De igual forma el gobernador Alejandro Murat asistió a esta localidad sin recorrer los lugares más afectados, pero se tomó algunas fotografías.

En San Mateo del Mar ni siquiera existe una autoridad municipal y fue hasta este lunes que una unidad móvil del IMSS (Instituto Mexicano de Seguridad Social) llegó para tomar los signos vitales. Al intentar recopilar datos con el personal médico, comentaron que no tenían información y que cualquier cosa teníamos que buscarla en Juchitán.

Hasta el momento y frente a la poca presencia de los niveles de gobierno en labores de apoyo a la población damnificada, han sido brigadas y esfuerzos locales e independientes los que han repartido alimentos, ropa y medicamentos. Parece que esta será la tendencia que se impondrá ante la poco visible voluntad gubernamental por facilitar la distribución de acopio de manera transparente y sin fines políticos.

Fotos e información de Heriberto Paredes

 

 

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