Columna: Xláj opinari , Xláj, del maya (de modesta calidad) y opinari, del latín (opinión)

La manía de López Obrador de insultar a todos los mexicanos que no demuestren públicamente su adhesión a lo que él considera el proyecto de nación correcto, es insultante e irritante. Porfiado, fatuo, insensible hacia los demás, AMLO lanza diatribas a diestra y siniestra contra todo y contra todos, aderezándolas con abundantes descalificaciones

Imagen: Voxpopuli

Retrograda, descalifica a cualquier persona con capacidad de análisis que cuestione sus métodos y disienta de lo que él pregona. Oscurantismo a ultranza.

Estamos hablando de un personaje que siempre ha utilizado la bandera de “ser víctima” del sistema para lograr adeptos, y que, combinado con los continuos yerros del Gobierno Federal, ha logrado posicionarse nuevamente en las preferencias del electorado. “El fin, justifica los medios”. Es la premisa del tabasqueño.

La realidad es que las opciones de triunfo del líder de MORENA son altas. El PRI abona favorablemente a la causa “Lopezobradorista” a base de más fraudes electorales, verbigracia Coahuila y el Estado de México, además de los incontables casos de corrupción que son ventilados valientemente por la vía de las redes sociales y que no son tan fácilmente censuradas.

Los otros dos únicos partidos con cierta oportunidad de presentar batalla en las elecciones por la Presidencia de México, son el PAN y el PRD y ambos partidos están viviendo purgas internas, donde se lanzan acusaciones fratricidas entre los miembros con mayor pedigrí, argumentando todos ser los únicos dueños de la verdad absoluta. Las posibles alianzas tardan en concretarse y se pierden días que eventualmente harán falta para poder aterrizar entre el electorado su propio proyecto, esto en el supuesto de que logren un acuerdo. Para cuando Anaya y Barrales consensúen una decisión será  tarde.

El Partido Verde Ecologista de México, el Partido del Trabajo, Nueva Alianza y demás seudo partidos sabemos son meros satélites creados para desestabilizar a la oposición y deberían de ser borrados del mapa para dar certeza a la demanda popular de democratizar el sistema político.

Algunos analistas hacen mención de que Andrés Manuel ha moderado su discurso y tiende a verse más “político”, que, al ser utilizado como adjetivo, suena a sinónimo de “farolero”, embaucador, mentiroso y demás términos que la “sabiduría” popular ha convertido en los calificativos de las personas que se “empeñan” en dedicarse al “servicio público”, esto a pesar de las descalificaciones hacia todos ellos.

La visión de Venezuela envuelta en una guerra civil, resultado del populismo que el fallecido Hugo Chávez utilizó para engrandecer su figura y que se ha convertido en una burda comedia bajo el mandato de Nicolás Maduro, que incluye hablar con pajaritos,  es lo último que le gustaría a un servidor para el futuro del país. Y el político tabasqueño sigue inexorable esa línea; pan y circo disfrazado de asistencia social, modus operandi que también usa el PRI y todos los demás partidos, conformados por “políticos”.

La opción es una candidatura ciudadana, pero no como la del “Bronco” de Nuevo León. Es necesario un ciudadano que ame a su país y cuya visión sea la del bienestar común sobre cualquier cosa, alguien que enarbole la bandera de la transparencia y la igualdad, que además tenga mano firme para encarcelar a toda la escoria que han producido los partidos. Somos más de 120 millones los habitantes de esta tierra llamada México, entre tantos, tiene que haber alguien con ese perfil, con el compromiso de llevar a la nación a un destino mejor. ¿A quién propondría usted lector?

 

 

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