Imagen: 4/20 Vancouver

LNR.- La cantidad de investigaciones sobre la marihuana y su relación con la salud pública. aumentan conforme avanza la legalización de la planta para uso médico y recreativo. En ese sentido, un nuevo estudio sobre el vínculo entre el uso de la mariguana y la ansiedad resolvió una preocupación: desarrollar un trastorno de ansiedad como resultado único del uso del cannabis es muy poco probable.

Investigaciones previas han indicado que las personas que usan cannabis corren un mayor riesgo de desarrollar síntomas de trastorno de ansiedad. El Dr. Conal Twomey, un investigador de la Universidad de Southhampton en Reino Unido, se dispuso a cuestionar tal aseveración al darse cuenta de que muchos de los estudios estaban llenos de fallas. “Por azar, en una reunión de ‘club de revistas médicas’, descubrí que la naturaleza de la mayoría de los estudios existentes sobre el aparente (y ampliamente publicitado) vínculo cannabis-ansiedad era de corte transversal”, le dijo a Broadly.

Esto significa que sólo se enfocaron en una muestra poblacional de consumidores. “Por lo tanto, estos estudios no pueden darnos información sobre la direccionalidad del vínculo cannabis-ansiedad”, explicó. “¿El consumo de cannabis causa ansiedad, o las personas con ansiedad son más propensas a consumir cannabis debido a la función reductora de estrés que se afirma tiene la droga?”.

 

Cuando Twomey analizó 10 estudios longitudinales de población general, que en total incluyeron poco menos de 60,000 sujetos, y controló “una variedad de posibles factores de confusión como los datos demográficos, los problemas de salud mental y el abuso de sustancias”, descubrió que el vínculo entre el uso de cannabis y el desarrollo de síntomas del trastorno de ansiedad es muy débil.”Las probabilidades de desarrollar síntomas de ansiedad elevados fueron 1.15 veces mayores para los usuarios frecuentes de cannabis que para los menos frecuentes o los que no lo consumen”, dijo. “Es un indice de probabilidad significativa pero muy bajo”.

Además, cuando confinó su análisis a estudios de “alta calidad” dentro de su conjunto de muestras, descubrió que el vínculo entre el uso del cannabis y los síntomas del trastorno de ansiedad no es significativo. Tampoco hubo un vínculo significativo entre el consumo de cannabis y el diagnóstico de un trastorno de ansiedad. “Cuando se tomó en cuenta la calidad del estudio, el índice de probabilidades bajó a un nivel nada significativo (1.04)”, dijo Twomey. “Así que llegué a la conclusión de que el consumo de cannabis es, en el peor de los casos, un factor menor de riesgo para el desarrollo de ansiedad de una persona promedio en la población general”.

 

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