Columna: Xláj opinari , Xláj del maya (de modesta calidad) y opinari del latín (opinión)

Para desayunar nutritivo me fui a mi lonchería favorita. Un refresco de “cola” bien frío y cinco empanadas surtidas me llenaron de más. Sé que abuse, pero mañana comienzo mi dieta. Tal cantidad de comida me hizo quedarme un rato sentado mirando las noticias estatales

Imagen: Grupo SIPSE
“¡Qué lindo lugar es Quintana Roo!” Todas las notas hablaban de perfección. Acá no pasa nada, decía la reportera y hacía una reseña de las actividades del Gobierno del Estado, ese “gobierno del cambio”.

“Los políticos pierden el piso tarde o temprano”, decía mi abuelo. La cantidad de halagos a los que nuestros servidores son sometidos por propios y extraños son abrumadores. Según el reporte, el Gobernador asistió a siete eventos, viajo a la Ciudad de México y su esposa estuvo en el “desayuno del terno yucateco” (qué habrá pasado con el traje típico del estado)  . Esto en sí, no tiene ninguna relevancia, los desmesurados calificativos que vierten sobre el trabajo del gobernador es lo indignante. Como si nos hiciera un favor, cuando la realidad es que es empleado de nosotros los quintanarroenses. Y es voluntario, de hecho insistió en servirnos, porque desde el sexenio anterior quería serlo, pero su primo Félix González no se lo permitió.

En otra mesa había taxistas disfrutando de los antojitos regionales, que entre “colega” por aquí, “colega” por allá mencionaban que la temporada “ya no es lo mismo”.

El de mayor edad dijo:

“colega, en Playita (del Carmen), se va a poner “pior”, con el “pinchi” nuevo tren ese que van a construir, “la van a pelar todos”, las concesiones ya no valen nada”

– ¡´laná, que chan gobierno del cambio!

– ¡Todos son la misma miarda!…

Por varios minutos más escuché las reflexiones de esas personas que justificadamente se sienten burlados. Sus patrimonios (concesiones) perderán valor ante los designios de la nuevo Agencia de Proyectos Estratégicos del Gobierno de Quintana Roo, la gran burla a los quintanarroenses.

La mencionada agencia va a “regular” las inversiones de particulares en asociación (léase colusión) con el Estado. Los diputados serán una especie de asesores que aprueben los proyectos que sean rentables, y si por alguna circunstancia surgen dudas al respecto, no serán sobornables.

Deleznable, ese es el calificativo que se merece lo que los diputados, que pronto irán a pedir el voto, han hecho con el patrimonio estatal.

Ya casi extraño a Félix.

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here